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El perfeccionismo de Johannes Brahms
Por Alicia
Centelles

Quizás su excesivo autocriticismo
haya privado al mundo de otras obras tan meritorias como
las que conocemos de él.
(Tomado de classicalmusic.about.com) |
Una armoniosa combinación entre
lo clásico y lo romántico aparece en las obras
del compositor alemán Johannes Brahms, uno de los compositores
más importantes del siglo XIX, nacido en Hamburgo en
1833. En los inicios de su carrera
tocaba en tabernas y posadas para obtener un dinero indispensable
para la maltrecha economía familiar. Fue en esta época
que envió algunas de sus creaciones al compositor alemán
Robert Schumann, que ya era famoso, y este se las devolvió
sin abrir y sin nota alguna. Sin embargo, en 1853 se conocieron
personalmente, y Schumann quedó tan impresionado que
escribió un artículo en la prensa titulado “Un
nuevo genio”.
Instalado en la casa de Schumann
desde 1854, Johannes se enamoró de Clara, la esposa
de su amigo, pero siempre mantuvo sus sentimientos en secreto,
incluso después de la muerte de Robert.
Brahms era tan autocrítico, que quemó todo lo
que compuso antes de los 19 años, al igual que los
borradores de sus obras tardías. Acostumbraba a reelaborar
una misma pieza, incluso pasados diez o doce años de
su creación.
La obra de Brahms abarca todo tipo de música, excepto
la ópera, y sus sinfonías y conciertos, sobre
todo el de violín en Re mayor, son de obligatoria inclusión
en el repertorio de los grandes instrumentistas.
Durante su vida, este prolífico músico
alemán recibió títulos honoríficos
de las universidades de Cambridge y Breslau, y fue declarado
Hijo Predilecto de su ciudad natal, Hamburgo.
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