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Derechos sexuales y reproductivos
Libertad con responsabilidad
Por Idianelis
Santillanos, del Centro
de Estudios de la Juventud

Aunque todavía ha de lograrse
mucho, las féminas cubanas han visto ante sí
la posibilidad de su inserción social.
(Foto: Richard) |
Los derechos sexuales y reproductivos
legalizan la protección de los seres humanos en esas
áreas. En total son 12 y las cuestiones que incluyen
describen un espectro que va desde el derecho a la vida —partiendo
de que ninguna mujer debe ser puesta en riesgo o en peligro
por razones de embarazo—, hasta el derecho a rec
ibir información y educación sobre esos temas.
En el mundo de hoy numerosas situaciones ponen de manifiesto
la violación de los derechos relativos a la sexualidad
y a la reproducción. Aunque uno de los derechos que
protege la salud sexual y reproductiva expresa claramente
que los seres humanos deben estar libres de todas las formas
de discriminación, el devenir histórico-social
ha legitimado varios preceptos que violan, y en ocasiones
eliminan, los derechos de quienes pertenecen a diferentes
grupos sociales.
Los años 60 del siglo XX y el auge
del movimiento feminista develaron realidades y fenómenos
que excluían a las mujeres de los principales espacios
de la vida social. El comportamiento de las “buenas
damas” también dictaba pautas para la esfera
sexual, la cual tenía gran relevancia si de procreación
se trataba, pero serias limitaciones respecto al disfrute
y el gozo. Las razones parecían estar claras para quienes
durante siglos perpetuaron tales diferencias: ellas son más
débiles, solo sirven para las cuestiones de la casa,
son amorosas y sensibles (por tanto, hay que protegerlas),
no conocen la vida…
Todo ello, por supuesto, dejaba fuera los
aspectos más elementales asociados a los derechos sexuales
y reproductivos. Las mujeres eran constantemente confinadas
a una realidad discriminatoria desde el condicionamiento sexual
restringido a la procreación, y los comportamientos
“recatados” exigidos como parte de una “buena
educación”, hasta la imposibilidad de decidir
sobre su vida sexual.
Las personas
homosexuales y bisexuales también han sido objeto
de discriminación. Argumentos similares a los esgrimidos
respecto a las mujeres sobre la sensualidad, han generado
la idea de que son seres contra natura y/o pervertidos sexuales.
La búsqueda de causales biológicas para una
explicación a estos tipos de orientación sexual,
ha sido una de las vías que han evidenciado el desconocimiento
y la intolerancia.
Los mecanismos discriminatorios se expresan
básicamente a través de la violencia, de ahí
que tras cada valoración que trace una diferenciación
peyorativa respecto a mujeres, homosexuales y bisexuales,
se refleja un acto violento enmarcado en manifestaciones como
golpes, otras formas de maltrato físico, violaciones
sexuales y todo tipo de humillaciones.
¿Y en Cuba?
Cuba no ha estado al margen de los procesos
descritos. Sin embargo, el hecho de haberse iniciado en el
país una revolución social hace varias décadas,
facilitó la implementación de leyes que protegieran
a las personas desde sus derechos humanos en general, y particularmente,
en los que tienen que ver con la salud sexual y reproductiva.
Mientras las féminas en el mundo
pugnaban por conquistar espacios, las cubanas veían
ante sí toda posibilidad de inserción social
que las ubicaba en una posición de igual valía
respecto al hombre. Por tanto, solo el desempeño personal
marcaría la diferencia, aunque desde el punto de vista
subjetivo la conciencia colectiva avanzara con mayor lentitud
que las legislaciones.
Esta nueva realidad revindicó el
papel femenino en el hogar. Ello, junto a las medidas de salud
pública y de educación, significó una
redimensión de los derechos sexuales y reproductivos,
pues la posibilidad real de información y de servicios
higiénico-sanitarios estaba garantizada de forma gratuita
y con calidad.
En la actualidad, continúan las modificaciones
para que los derechos sexuales y reproductivos representen
la verdadera libertad con responsabilidad que se supone sean.
En este sentido, se aprobó la licencia de paternidad
que permite a los padres tener también un espacio importante
en la crianza y educación de sus hijos.
En cuanto al tema de la orientación
sexual, en Cuba ha tenido otros matices. Se ha transitado
desde posiciones más radicales que proponían
un tono peyorativo a lo que se salía de la norma, hasta
una apertura desde los años 80, claramente marcada
por la presencia de la película “Fresa
y chocolate”, ya en la década de los 90.
Este filme ha sido identificado como precursor
en los análisis al respecto, y ciertamente a partir
de su estreno se develó un movimiento social que puso
al descubierto realidades que hasta entonces estaban invisibilizadas.
Sin embargo, también el análisis podría
hacerse poniendo la mirada en una sociedad que abría
paso a la tolerancia, y que pudo comprender mejor los mensajes
que proponía la película.
Los derechos sexuales y reproductivos son
una vía más para legitimar la posibilidad que
tenemos de ser libres, mientras eso incluya la responsabilidad.
Muchas voces aún podrían levantarse y continuar
lo que generaciones anteriores han estado construyendo.
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