| El
fantasma de la dependencia
Por Mongui
Tatiana tiene todo a lo que puede aspirar
una chica de su edad: cara angelical, buena figura y un cargo
dentro de su colectivo de estudios que desempeña de
maravillas. Por si fuera poco, sus calificaciones siempre
son sobresalientes y su familia la quiere muchísimo.
Sin embargo, Tatiana anda deprimida: “Desde que Cristian
me dejó, no atino a nada. Mi novio era todo para mí
y sin él nada me motiva”, confiesa.
Esto se lo cuenta a Harold, el único
que de veras le aguanta esa perorata, porque él también
se siente igual de destruido luego de un fracaso amoroso.
En ambos casos se trata de una afectación emocional
tras las respectivas rupturas con sus parejas, lo cual sería
natural si no hicieran del suceso una tragedia. Cada uno por
su lado ha caído en un estado de dependencia al circunscribir
sus vidas en torno a la pareja anhelada.
Exitosos dependientes
Muchas personas con éxitos en los estudios y el trabajo
se muestran emocionalmente ridículas al enfrentar situaciones
inesperadas. Algo semejante le ocurrió a Raimundo después
que le pidiera a su novia que lo llamara por teléfono.
Aquello se convirtió en un suplicio: cuando llegaba
de la escuela preguntaba si tenía algún mensaje.
Soñaba con la dichosa conversación a través
de la línea y contemplaba el aparato con cariño
exagerado. Este y otros son ejemplos de dependencia emocional,
que puede llevar a comportamientos pasivos, de angustia, agresividad
o desinterés por otros aspectos importantes de la vida.
Las caras de la dependencia
La dependencia emocional tiene mil caras. Hay personas que
se tornan obsesivas cuando se imaginan abandonadas por su
pareja, pero también hay quienes prefieren compartir
una relación con alguien aunque no le guste, porque
“en el fondo, pudiera ser peor”.
En realidad hay una variedad de matices,
pues existen individuos dependientes demás del alcohol,
el cigarro, el café u otras drogas más dañinas;
incluso aunque parezca exagerado, hay adictos al maltrato.
La mayoría de los especialistas coincide
en que muchas reacciones de dependencia se originan en la
educación recibida en la infancia. Además, niños
y niñas son diseñados desde muy temprano para
que en el futuro “cacen” una pareja, por lo cual,
cuando crecen, se consideran fracasadas si viven solos.
El precio de la dependencia es muy alto.
Por eso, te aconsejamos no dejar que te dominen las emociones
ni permitir que tu mundo gire en torno a alguien o a algo.
La vida es mucho más rica y variada, y si te lo propones
puedes abrirte a ella. No te desprecies nunca a ti mismo como
persona, porque evidentemente, entre las cosas importantes
del mundo
estás tú.
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