| Somos
Jóvenes y sus 30 años

(Foto: Elio) |
Abril, año 1977. Por
centros de estudios, de trabajo y unidades militares circula
una revistita sospechosa, bajo el nombre ¿Quién
soy? Está repleta de jóvenes, en textos,
muchas fotos y viñetas. Los artículos y secciones
parecen carentes de esquema alguno: una entrevista a Joan
Manuel Serrat, cine cubano, deportes, las becas, la guayabera,
locomotoras en filatelia, el amor, pasatiempos, la vida de
los cosmonautas, Jibacoa, letras de canciones… un caos
aparente. Eso, o la deliberada negación al esquema.
No tarda en ganar lectores y críticos
intrigados. ¿De dónde salió esto? ¿Quién
lo montó, imprimió y sacó a la calle?
En su contracubierta despliega una encuesta a los lectores.
¿Quién soy? quiere que los
jóvenes cubanos le orienten los temas, los entretenimientos
y consejos que ofrecer. Y, sobre todo, quiere que le den un
nombre.
Joven, Turquino,
Abril, Vamos, Caribe,
Ímpetu, Reto, Nosotros,
Futuro, Nuestra, Juventud,
Arcilla, Pinos Nuevos, Andar…
Estas fueron las propuestas más frecuentes. Alguien
dice Somos. Como el sol trae su luz, el mar
su sal y la tierra su alimento, surge Somos Jóvenes.
Gateos de bebé
Los primeros 100 000 bebés de la revista lloran al
unísono en abril de 1977. Prometen un diálogo
directo y visitar a cada joven del país; hablan de
la naturaleza del amor, del estudio y la recreación,
de deportistas, creadores músicos y héroes.
Las cartas no se hacen esperar, y este primer
número recibe más de 2 000. Gracias a ellas
se obtiene información de primera mano sobre los intereses
apremiantes de los jóvenes, tan necesaria para el brote
que echa sus primeras raíces en una oficinita del periódico
Juventud Rebelde, en Ciudad
de La Habana.
Son tiempos apretados. Los padres de la
criatura pertenecen a diversas plantillas de publicaciones
de la UJC,
los equipos escasean y los recursos son prestados. Solo el
entusiasmo hace olas entre esas paredes estrechas.
Treinta años
no son nada… y son mucho
Con los 80 llegan las excursiones anuales de Somos Jóvenes.
Participa una legión compuesta por el colectivo de
la revista, colaboradores y agregados felices. Se da cobertura
a los festivales de la Juventud y los Estudiantes. La correspondencia
internacional forma pilas estratégicas.
Los 90 golpean con cambios económicos
que afectan la publicación, pero no la detienen. Y
ya en estos tiempos, las nuevas técnicas digitales
permiten ofrecer un producto más terminado a todo aquel
que se interese por conocer el contenido de sus páginas.
Algunos acusan a la revista de informal
(agradecido elogio), otros de incisiva (nunca se logra serlo
lo suficiente). Los más, de demasiado abierta, variada,
sin objetivos específicos estrictamente delineados.
Prueba irrefutable de que Somos Jóvenes
logra ser lo que se propone: una revista asequible a cualquier
lector, leído en todos los gremios y subculturas, con
metas tan variables como la misma dirección de los
vientos jóvenes. Hoy aquí, mañana allá…
y siempre hacia adelante.
No está en los planes de la
edición de papel de Somos Jóvenes
quedarse obsoleta., ni mucho menos, en el gusto de su público.
Por eso, en este nuevo cumpleaños, felicitamos también
a quienes la conocen de siempre.
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