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Que levante la mano su guitarra
Por Isabelle

Este año Silvio celebra su
cumpleaños 64.
(Tomado de www.noseque.net) |
Dicen que cuando nació
el cielo se hizo canción y un rabo de nube se llevó
lo feo. A su paso, y bajo el toque de su guitarra, todo se
volvía poesía. Es difícil entonces para
tantas y tantas generaciones ver a nuestro Silvio Rodríguez
alejarse poco a poco de los escenarios. No obstante, gratifica
saberlo codiciado en otras latitudes, por otras hablas y por
los homenajes.
Se rinde así merecido tributo a uno
de los cantautores para los que el tiempo no es límite.
Iniciador junto a Pablo
Milanés, Gerardo Alfonso y Noel Nicola, entre otros, del
Movimiento
de la Nueva Trova, y a más de 30 años de
sus inicios en la música, sigue ganándose la
complicidad de las nuevas generaciones.
Ya fuere en el viejo Santiago de Chile o
en la imprescindible Escalinata de la Universidad
de La Habana; ya fuere como punta de lanza contra algún
dictador de los años 80 o como oda al amor, cientos
de personas al compás de las palmas y voces como rezos
han coreado sus canciones. Chilenos, argentinos, nicaragüenses,
latinos todos, han acudido a Silvio envueltos en el mensaje
revolucionario y de amor de sus textos.
Sus inicios en la trova datan de finales
de la década del 60. La necesidad de poner en boca
de todos las transformaciones políticas y sociales
de la Cuba revolucionaria, fue quizás su mayor inspiración.
Sus obras hablaban de amores y de guerras, de amistad y de
fealdad, de sueños y realidades. Y como trovador medieval
llevó su obra de pueblo en pueblo.
Frente a sus canciones todos los gustos
parecen coincidir. Su amplia carrera artística ha estado
signada por aprehender las muchas realidades a las que se
ha enfrentado. A todas ellas las ha dotado de una personalidad
musical difícil de igualar. Su impresionante discografía
ha estado exenta de caminos trillados o previsibles; quizás
por ello, y para muchos, ya es parte de lo más selecto
de la música en Latinoamérica.
Este año celebramos su cumpleaños
64. Ojalá la vida nos dé la oportunidad de seguir
despertando con pequeñas serenatas diurnas, con desfiles
de gordos sin amor, o ver enlazar el amor por unicornios azules,
para que de esa forma y por muchos años más
levante la mano su guitarra.
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