| “Entre
dos aguas” (Final)
Es su forma de expresarse ante la diversidad sexual, como
lo hacen también las personas heterosexuales. La bisexualidad
es una orientación distinta y paralela a la heterosexualidad
y la homosexualidad. Y aunque tiene su mismo origen, ha estado
casi siempre libre del estigma social.
Históricamente, entre los hombres
de clase alta y de prestigio, las aventuras homosexuales se
aceptaban en silencio, y comúnmente se usaba un matrimonio
heterosexual como defensa exitosa contra acusaciones de homosexualidad.
Es por eso que algunas personas los acusan de hipócritas
e impostores, considerándolos homosexuales que no se
atreven a asumirse como tales, o que no quieren perder los
privilegios sociales de la heterosexualidad ni los placeres
de la homosexualidad.
Rosa Mayra Rodríguez, máster
en Sexualidad, nos asegura que la escuela, los canales de
socialización y la familia en general, hoy están
cambiando su visión de la bisexualidad. “Ya para
muchos las personas bisexuales han dejado de ser valoradas
como personas no definidas, enfermas o aberradas
sexuales, a veces tildadas popularmente como que juegan
en los dos bandos. Recordemos que se traduce en personas
sin valores ni actitudes sociales aceptadas, y han pasado
a ser personas con esta preferencia sexual que se gana el
respeto con su trabajo y responsabilidad ante la vida, al
igual que las heterosexuales o las homosexuales”.
Ser bisexual no es una enfermedad. Por lo
que no se puede decir que es algo contagioso, algo que se
adquiere por defectos educativos o por malos ejempos en el
medio familiar donde se desarrolla el adolescente.
Se creía que este gusto siempre era
el mismo por ambos sexos, e igualmente se creía que
los bisexuales mantenían siempre relaciones al mismo
tiempo con hombres y mujeres, lo cual no es real en la mayoría
de los casos. La decisión es individual, mucho más
allá que cualquier actitud relacionada con la preferencia
sexual.
“Es importante rescatar en los jóvenes
los valores de estabilidad, evitando las relaciones paralelas,
en las que se está con los dos sexos a la vez”,
afirma la especialista Mayra, quien atiende el tema en el
Centro
Nacional de Educación Sexual (CENESEX).
El desafío de la bisexualidad es
pensar la sexualidad humana como un libro donde permanentemente
se llenan páginas con historias que solo se cierran,
y adquieren una forma definida en el momento de la muerte.
Historias que ahora están encontrando su lugar bajo
el sol.
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