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Ser cada día mejor
Rachel Maury Cepero es estudiante
de duodécimo grado en el IPUEC
República de Guinea, de la provincia
de La Habana. Esta pequeña, ágil y grácil
muchacha nos permitió saber por qué ocupa un
sitio muy especial en el corazón de sus compañeros.
Por IWC

Rachel siente que debe devolverle
a la escuela lo que la escuela ha hecho por ella.
(Foto: Richard). |
Rachel es una muchachita espontánea.
Se pasea incansable con su uniforme azul a lo largo de la
escuela. Parece que está presente en todos lados, se
preocupa por que cada detalle de la actividad que se ejecuta
en su escuela se cumpla cabalmente, que todo quede de la mejor
manera posible. En un descaso breve, la abordamos:
“No creo que sea diferente
—dice—, en esta escuela hay muchísimos
estudiantes con la misma actitud, Tal vez yo sea incansable,
no me gusta detenerme hasta que todo ya esté hecho,
quizá esa sea mi mejor virtud.
“Pienso que cuando predomina
un ambiente de respeto y cordialidad, todo fluye, a uno le
nacen las ganas espontáneas de hacer sentir bien a
los demás, preocuparse por su bienestar. Siento que
ese es mi caso: esta beca ha sido mi casa durante tres años.
Este sitio me ha dado tantas cosas buenas que sería
injusto si no intentara retribuir lo que he sentido y aprendido,
aportar mi granito de arena para hacer del centro un sitio
mejor, una casa mejor para todos”.
Rachel es secretaria del comité de
base de la Unión
de Jóvenes Comunistas (UJC) del plantel, fue jefa de albergue
y jefa de grupo. Nadie sabe de dónde saca el tiempo
para, además de salir bien en sus estudios, dedicarse
a estas tareas.
“Todo es orgánico. Simplemente
tiene que ver con la manera de ser de cada cual. Yo ni siquiera
pienso en eso; cada cargo que tengo es sencillamente la conjugación
de la persona que soy. Hay mucha responsabilidad de por medio”,
explica Rachel.
Su escuela la ha marcado profundamente:
“La beca me ha enseñado a vivir. Me ha enseñado
a ser independiente, a comportarme como realmente soy, sin
mojigaterías o malacrianzas. Estoy aquí porque
quiero ser universitaria, en particular, y una mejor persona
en general. Eso es lo que tengo aquí. Aprender no solo
Matemática, Física o Historia, sino de la vida,
de quién soy, de lo que quiero hacer de quién
seré”.
Antes de marcharse para continuar en las
actividades del centro, nos cuenta cómo cree que deben
ser los jóvenes cubanos de hoy día, fuerza de
la cual ella también forma parte:
“Pienso que uno debe ser realmente
como es, con espontaneidad y naturalidad; mantenerse libre
de estereotipos y superficialidades. Actualmente existen muchísimas
opciones para elegir y cultivarnos al respecto. Eso: que cada
uno sea realmente quien es, porque siento que la única
manera de poder dar algo a los demás y preocuparse
por ellos, por su bienestar, es estando bien uno consigo mismo.
Y eso se logra solo conociéndose, intentado hacer que
cada día que se viva sea siempre mejor que el anterior”.
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