| El
legado del pasado al porvenir
Por Alicia
Centelles

El Centro Histórico de La
Habana Vieja, uno de los mejor conservados de América,
es uno de los sitios cubanos considerado Patrimonio de
la Humanidad.
(Tomado de www.nnc.cubaweb.cu) |
En los últimos tiempos se escucha
con frecuencia hablar sobre lugares, ciudades o monumentos
que son Patrimonio de la Humanidad. Venecia, en Italia; Macchu
Pichu, en Perú; Stonehenge, en Gran Bretaña;
la iglesia de San Basilio, en Rusia, y otros sitios del planeta
gozan de tal condición.
En Cuba tenemos el Centro Histórico
de La Habana Vieja, que en opinión de especialistas
figura entre los mejor conservados de su tipo en América.
El dilema de las naciones del orbe es que se ven enfrentadas
a la necesidad de preservar el pasado, sin dejar de construir
el futuro.
Con la creación de las Naciones
Unidas y la independencia de varios países, junto
a la acción de la UNESCO,
surgió la noción de Patrimonio Cultural de la
Humanidad como manifestación de la dignidad equivalente
de todas las culturas.
Un tratado internacional
para proteger el patrimonio
La idea de crear un movimiento internacional para proteger
los sitios excepcionalmente valiosos para la Humanidad, surgió
después de la Primera Guerra Mundial.
Pero lo que motivó una amplia reacción
internacional fue el peligro que entrañaba la construcción
de la presa de Assuán para los templos de Abu Simbel,
tesoros de la civilización del Antiguo Egipto. En respuesta
al llamamiento de la UNESCO, unos cincuenta países
donaron la mitad del dinero necesario para desmontar y trasladar
los templos hacia un lugar seguro.
Diversos proyectos se presentaron posteriormente
sobre la protección del patrimonio cultural, hasta
que en la Conferencia de la ONU sobre Medio Ambiente Humano,
efectuada en Estocolmo hace más de veinticinco años,
se aprobó la Convención sobre la Protección
del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural.
Un imperativo ético
Desde su aprobación el dieciséis de noviembre
del setenta y dos, la Convención sobre la Protección
del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural ha sido suscrita
por 149 países.
Basada en la idea de que ciertos sitios
culturales y naturales poseen un valor universal excepcional,
establece que por consiguiente su conservación incumbe
a toda la comunidad internacional.
De los 803 bienes registrados en la Lista
de la UNESCO, la gran mayoría está ubicada en
Europa, lo que evidencia la necesidad de incorporar a los
que sin duda existen en otras partes del planeta. Por otro
lado, veintidós de ellos están en grave peligro
hoy, debido a las guerras, el incremento del turismo de masas
y otros factores.
Si queremos que nuestros descendientes
puedan apreciar la belleza de los canales venecianos, la catedral
de Santa Sofía o la majestuosidad del templo de Angkor,
en Cambodia, es un imperativo ético prever
para evitar.
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