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Alejandro de Humboldt, el sabio
Por Araima
Saco Pérez

Dedicó a las ciencias siete
décadas de su vida.
(Tomado de www.jmarcano.com) |
Alejandro de Humboldt fue un hombre intelectual,
naturalista, geólogo, mineralogista, astrónomo,
explorador, sismólogo, vulcanista, demógrafo,
científico. De no haber sido por sus viajes y sus libros,
el mundo no sería igual, pues fue el precursor de muchas
ideas.
La educación y la cultura de Humboldt,
hicieron que gozara de simpatía en los círculos
sociales y culturales de su época. Durante la década
de 1820 sostuvo correspondencia con el Libertador Simón
Bolívar, quien lo calificó de “Descubridor
Científico del Nuevo Mundo cuyo estudio ha dado a América
algo mejor que todos los conquistadores juntos". El pensamiento
de este sabio profundizó en los problemas sociales.
Fue un enemigo abierto de la esclavitud y combatió
toda forma de opresión y discriminación.
El 19 de diciembre de 1800, Humboldt visitó
la capital cubana. De su primera visión de La Habana
escribiría: “La entrada del puerto es una de
las más alegres y pintorescas de que pueda gozarse
en el litoral de la América equinoccial”. Durante
su visita se hospedó en casa de la familia Cuesta,
en la calle Aguiar. Allí dedicó gran parte de
su tiempo a la rectificación de datos sobre la posición
geográfica de la ciudad y su puerto, a partir de la
fortaleza de los Tres Reyes del
Morro. De esta manera, tuvo acceso a los más importantes
castillos, fortalezas, palacios, casas y quintas de la ciudad.
También se detuvo a analizar datos
sobre la población, el clima, el suelo, los accidentes
costeros y las elevaciones, sobre la agricultura, incluyó
el café y el tabaco. Es considerado el segundo descubridor
de la Isla de Cuba por todos los aportes que realizó
en el terreno de las ciencias naturales de nuestro archipiélago.
Humboldt era una fuente inagotable de sabiduría
y adquiría sus conocimientos con extraordinaria rapidez;
todo ello facilitado por el dominio que tenía de varios
idiomas, incluyendo algo de español. Trabajó
arduamente por la ciencia durante 70 años y empleó
su fortuna personal en viajes, publicaciones, y en ayudar
a otros científicos jóvenes y de escasos recursos.
Sin embargo, el 6 de mayo de 1859
se extinguió esta vida increíblemente exitosa.
Los restos de Humboldt fueron sepultados en el panteón
de Tegel, en lo profundo de un bosque tan maravilloso como
él.
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