| Típica,
única e irrepetible
Por María Elena Pacheco Rodríguez
Los cubanos no solemos vivir en soledad,
quizás por ello, aunque árido por los insistentes
conflictos del tiempo, es auténtico nuestro sentimiento
de pertenencia al hogar de origen o creado. La doctora en
Ciencias Psicológicas Patricia Arés Murzio,
con el crédito de más de 20 años cara
a cara con estudiantes y pacientes, certifica el precio de
la familia para los hombres y medita acerca de las razones
que hacen a la cubana una estirpe sui generis.
¿Existe una familia cubana?
—La gente supone que, por el hecho de ser cubana y de
haberse insertado en un escenario de grandes transformaciones
sociales, deba tener un sello distintivo, y es cierto. Tenemos
características que nos relacionan y nos diferencian
de la región y del mundo.
Culturalmente, nos acercamos a los latinoamericanos, sin embargo,
uno de los aspectos más curiosos es que compartimos
indicadores de cambio con familias de países altamente
desarrollados.
"Por tradición tenemos influencia hispánica,
judío cristiana y africana y como modelo de herencia,
conservamos elementos de la educación patriarcal, un
patrón milenario que, a pesar de las numerosas transformaciones
sociales realizadas por la Revolución, es imposible
desterrar en 40 años. Las personas no tienen conciencia
crítica de por qué lo hacen pero el paradigma
se repite de generación a generación.
"La cabecera de la mesa sigue siendo del hombre; la mujer
se sienta espontáneamente a su diestra y más
cerca de la cocina; es el varón quien pasa el brazo
por encima, y ellas buscan una pareja de mayor edad y más
alta. Tenemos datos relacionados con la manera de educar a
ambos sexos, para los cuales también hay expectativas
y responsabilidades diferentes. Aunque las modificaciones
vinculadas con la democratización de las relaciones
han sido sustanciales y la mujer no se somete a la autoridad
del hombre, arrastramos ese tipo de modelo.
" Existe internacionalmente una tendencia a la ruptura
de dicho prototipo. En Cuba los cambios han acelerado el proceso,
hay un envejecimiento progresivo de la población, se
ha elevado la esperanza de vida; prevalece un decrecimiento
de los índices de fecundidad, disminuye el tamaño
de la prole tanto en las zonas urbanas y semiurbanas como
rurales.
"Por otra parte crecen los índices de divorcialidad,
que aunque responde a un hecho diferente, también nos
equipara con países del primer mundo, existe una intensificación
de la unión consensual y por supuesto un descenso de
la legitimación del matrimonio. Estos parámetros
advierten que también estamos abocados a una fase de
diversidad y complejidad familiar.
"Diversidad, porque no permanece un único modelo,
una sola estructura en la que coexisten padres unidos en matrimonio,
generalmente con dos hijos. Aquí subsisten múltiples
arreglos de convivencia ajenos a los de otros lugares del
planeta."
¿Qué factores determinan
nuestra identidad familiar?
—En primer lugar el impacto de la Revolución
y sus políticas de salud, educación, seguridad
social, las cuales han gravitado en el modo de vida del cubano.
En segundo término el progreso de la mujer, quien hoy
ocupa una gran parte de las fuerzas técnicas del país,
y en tercer puesto, el papel modulador de la pobreza que dichas
políticas han desempeñado.
"De la mezcla de todos estos factores resulta un núcleo
insertado dentro de una infraestructura comunitaria determinante
de un modo de vida con amplias redes de intercambio sociales,
formales e informales, las cuales determinan que la nuestra
sea una familia de puertas abiertas.
"La puerta de un hogar cubano es tocada más de
30 veces al día, el mensajero, el fumigador, agentes
sociales, un vecino que pide una medicina; los teléfonos
se han socializado; y de acuerdo con la forma de distribución
de los productos normados, en los mercados coincidimos los
mismos rostros diariamente, y en idénticas situaciones,
para la farmacia, el policlínico...
"El hecho de que la infraestructura sea comunitaria condiciona
que nuestros problemas no sean la soledad, el aislamiento
o la exclusión; las dificultades de espacio habitacional
determinan que muchas personas coexistan en espacios reducidos.
El conflicto del cubano es el exceso de compañía,
un factor atenuador de las relaciones humanas, pero que constituye
un elemento de sobrecarga causante de una dinámica
relacional compleja y difícil.
"La privatización excesiva de la vida deja de
ser una contrariedad en nuestro medio, aquí es extraño
que alguien esté chateando por Japón y no conozca
al vecino. En Cuba la calle adquiere una vida tan elevada
como el hogar, por tal motivo, los niños son beneficiados,
pues hay un encargo social de cuidado. Los padres se vuelven
maestros, los maestros padres; las instituciones están
íntimamente ligadas. Junto a estos agentes protectores
de la infancia, también se generan para la tercera
edad.
"La joven pareja debe insertarse en espacios configurados
por familias de origen por lo cual carecen de dimensiones
para la privacidad y de lugares propios acorde con sus gustos
y necesidades. No logra total autonomía, la relación
se convierte en fuente de diferencias entre las distintas
generaciones, todas con diferentes grados de deberes y derechos.
"No afrontamos inconvenientes tales como los países
de la región, trabajo infantil; feminización
de la pobreza; mendicidad, todo lo cual condiciona cierta
dignificación de la vida y las estrategias de sobrevivencia
apuntan hacia la búsqueda del progreso familiar y personal.
"En Cuba hay vida de familia, en los países desarrollados,
solo existe los fines de semana. Allá las personas
trabajan en jornadas extensísimas para alcanzar un
nivel superior de vida en pos de la familia, pero a costa
de ella. Los niños están completamente solos,
falta el intercambio afectivo y la función educativa
se debilita.
"El hecho de la excesiva invasión de la tecnología
tampoco es un dilema para nosotros. En algunas naciones el
entretenimiento del niño está en la pantalla
de una computadora, la tecnología suple funciones y
ocasiona un debilitamiento de la espiritualidad. No quiere
decir que la tecnología sea mala, la cuestión
está en aprender a usarla acompañada de medidas
educativas y formas de asimilación. A partir de las
cinco de la tarde en esta Isla hay familia, a veces no con
la calidad requerida, pero sí como un espacio importante
para sostener la integridad de todos sus miembros."
(Tomado de www.tribuna.islagrande.cu)
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