| Permanentemente
vivo
Por IWC
Nacido el 15 de octubre de 1901, Enrique Jardiel Poncela
es uno de los más destacados autores dramáticos
españoles del siglo XX, pero además fue un novelista
de singular personalidad.

Es innegable la permanencia de la
obra de Jardiel Poncela en las letras españolas.
(Tomada de vc.cervantes.es) |
Es el año 1927, especialmente
significativo para la historia de la literatura española:
Enrique Jardiel Poncela mira hacia atrás, a su obra
realizada hasta entonces, y toma una decisión trascendente,
casi heroica: la de rechazar todo lo publicado con anterioridad
e iniciar una nueva etapa literaria. “Pensé que
cuanto llevaba escrito solo o en colaboración, era
repugnante y mugriento; que contra la indomable repugnancia
que me causaba lo dramático, empecé a adorar
lo cómico, pero de cierto modo”.
Toda la literatura de Jardiel ofrece ejemplos de humor auténtico,
de buena ley, basado a veces en el ejercicio de la lógica
más elemental y coherente:
—[…] Ellos
utilizaban de pincel rabos de toro: yo utilizo rabos de vaca.
—¿Y de dónde saca usted los rabos de vaca?
— De las vacas con rabo.
Dura fue la crítica contra él.
Enrique Jardiel Poncela ganaba adeptos entre los lectores,
pero no por parte de los doctos. Sus novelas eran consideradas
pasquines, literatura (si es que se decidían a darle
ese nombre) mínima; pero él creía en
la permanencia de su obra, y así lo escribió
con firme convicción: “Sé perfectamente
que cuando yo desaparezca de la esfera activa, hasta los que
ahora nos niegan con mayor cerrazón, estarán
de acuerdo en reconocer el ímpetu y la indelibilidad
de esa influencia individual mía sobre las letras españolas
actuales”.
Sus constantes (des) encuentros con la crítica
y sus fracasos amorosos, le hicieron un hombre herido. Señaló
alguna vez ante la prensa que le tildaba de misógino:
“No lo soy (misógino): sin la compañía,
sin la presencia de las mujeres no podría vivir; me
gustan por encima de la salvación de mi alma. Lo que
no hago, al menos por ahora, es entregarles el corazón,
porque cada vez que lo entregué me rompieron un pedazo,
y lo necesito entero para la metódica circulación
de mi sangre”.
Quizás esos mismos críticos
no habían leído la dedicatoria de “Amor
se escribe con H”, el primero de sus libros extensos
y humorísticos: “A la maravillosa y exquisita
Nez-en-l´air, cuyo perfume predilecto he comprado muchas
veces para poder recordar en la ausencia sus ojos melancólicos”
Innumerables han sido las reediciones
de los libros de Jardiel Poncela. Innegable es actualmente
su legado a la comedia y al teatro en general. En nuestros
días sus trabajos, tan distintos como numerosos, son
considerados clásicos de la literatura hispana, y su
creador, un autor permanentemente vivo.
|