| Preservemos
los manglares
Por Míriam
Zito

Los manglares no solo protegen a
las costas de la erosión, sino que constituyen
el hábitat de numerosas especies animales.
(Tomado de www.radiohc.cu) |
El cambio climático,
el incremento de la intensidad de los huracanes y las inundaciones
costeras entre otros fenómenos atmosféricos
de envergadura, pueden atentar contra los manglares, barreras
de defensa naturales que bordean las costas de Cuba.
En el archipiélago cubano,
formado por la isla grande, Isla
de la Juventud y unos 4 000 cayos, los manglares ocupan
más de 5 000 kilómetros, lo que significa el
4,8 % de la superficie terrestre total y un 26 % de los bosques.
Más del 70 % de las costas de la
Isla están protegidas con formaciones de manglares,
donde abunda el patabán, la yana y el mangle rojo.
Comunes en las costas de origen biológico,
acumulativas y cenagosas, donde son frecuentes los esteros
con escurrimientos de agua dulce, también abundan en
lugares salinizados como cayos e islas.
El denominado monte de manglar resulta un
complejo que sustenta la vida de especies animales, pues entre
sus ramificaciones sumergidas habitan numerosos tipos de invertebrados
y peces. Las hojas, ramas y raíces de los mangles aportan
ricos nutrientes y constituyen refugio ideal para los peces,
crustáceos y moluscos.
A la vez, protegen las costas de la erosión asociada
al viento, al oleaje y a las corrientes marinas, e impiden
el paso de las sustancias contaminantes a los arrecifes coralinos
u otros medios.
Múltiples estudios han acometido
los especialistas del Instituto
de Ecología y Sistemática (IES), relacionados con el cuidado
y preservación de estos ecosistemas que aún
guardan incógnitas para la ciencia.
Recientemente concluyó una investigación
del archipiélago de Sabana-Camagüey, que según
la doctora Leda Menéndez, del IES, dará resultados
trascendentales para profundizar en el conocimiento y cuidado
de esas valiosas barreras vegetales.
Sostiene Leda que muchos estragos y devastaciones
pudieran evitarse si las líneas de costa conservaran
esos ecosistemas que la acción del hombre ha dañado
o destruido, a veces por capricho, necesidad o desconocimiento
de su valor ecológico y económico.
.
A pesar de que en la Isla se encuentran establecidos decretos,
resoluciones y documentos jurídicos como la Ley
Forestal, para la protección estricta de los manglares,
su conservación no solo depende de lo estipulado legalmente,
sino de la concientización de su vital importancia
para el hábitat de numerosas especies, incluyendo el
hombre.
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