45... ¡Y van más!


Quienes levantan las piedras

Por IWC

Yuliet Álvarez Hernández tiene 20 años y es graduada en la especialidad de Música en la escuela de Instructores de Arte Eduardo García Delgado.

La instructora de Arte Yuliet Álvarez Hernández.
Muchos de los alumnos de Yuliet son sus vecinos, y ella siente que contribuye al mejoramiento de la comunidad.
(Foto: Elio Miranda)

¿Cómo surgió la pasión artística en Yuliet?
“Desde pequeña tenia inclinación por la música. Me gustaba el `piano y lo estudié algo tarde, cuando tenía 13 años, pero tuve que dejarlo. Pensé que ahí iba a quedarse mi vocación; sin embargo, en noveno grado se hizo la primera captación para la especialidad de Instructores de Arte, y, de pronto, estaba vinculada otra vez con la música, su aprendizaje y la enseñanza”.

¿Cómo fue tu experiencia?
“Era el primer curso de esta carrera .Te confieso que comencé con ciertas dudas: no teníamos referente alguno, fuimos los pioneros de una nueva etapa de la enseñanza revolucionaria. Aprendíamos acerca del arte, y además, a enseñar. No me fue fácil al inicio; era la primera vez que me separaba de mi familia por el hecho de estar becada, pero cuando comencé las prácticas con los estudiantes todas esas nostalgias y las dudas se marcharon para siempre. Supe que lo que estaba estudiando me encantaba, que ahí residía y reside mi vocación. Allí comencé a sentir un inmenso amor por los niños.

“Esos cuatro años fueron maravillosos. Tuve muchísimas experiencias y me relacioné con gente muy linda llena de deseos de hacer por los demás. Cada año se enriquecían mis conocimientos y empecé a comprender el valor de la independencia. Aunque cada día extrañara a mi madre sentía que estaba haciendo lo correcto, y daba lo mejor de mí para ser una profesional más completa.

“En esos años, que fueron hace bastante poco por cierto, me nació esta responsabilidad que siento por la educación de mis alumnos, este deseo de ser cada día una mejor instructora de Arte”.

¿El trabajo en la escuela?
“Para mí es una experiencia enriquecedora. Siempre viví en este barrio de Los Pocitos, en el capitalino municipio de Marianao, y me resulta muy gratificante participar en la educación de estos muchachos, que en su mayoría son mis vecinos. Ya llevo dos años trabajando con ellos. Los de primero y segundo grados reciben talleres interdisciplinarios, y en el resto, hasta sexto grado, los de apreciación-creación.

“Hay mucho talento entre ellos. Los mejores son seleccionados según su apttitud y pasan al taller de Creación. Además, he vinculado el trabajo en la escuela con el de la comunidad. Pertenezco al proyecto comunitario Pocitín, que no es más que un grupo gestor cuyo principal objetivo es transformar el barrio. Las actuaciones de los muchachos de la escuela gozan de mucha aceptación entre los pobladores”.

¿Cómo debe ser un instructor de Arte?
“Alguien dispuesto a sacrificarse y esforzarse por un sueño. Consciente de que debe continuar superándose, receptivo ante las señales de la vida; alguien que debe saber que cada día se aprende algo nuevo y que ese algo no solo lo hace mejor profesional, sino también mejor persona”.

 

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