| El
Diablo Ilustrado

(Autor: Fariñas) |
Silvio
toma fuerzas de sus canciones para despedir un amor. Si algo
me atreviese a recomendarte es que busques una manera de crear;
poesía, pintura, música… un arte que ejercites.
No tiene que ser profesionalmente, lo mejor de un artista
es entregarse sin esperar recompensa alguna, por el simple
hecho de objetivar algo que guarda muy adentro.
Hay una etapa juvenil de la vida en la que
casi todos hacemos poemas; luego, en lugar de leer mucha poesía
y desarrollar ese diálogo con la página en blanco,
solemos caer en el pecado de abandonarla porque pensamos que
no tenemos talento o por ocuparnos plenamente de cosas “más
terrenales” —en el peor de los casos. Una pena,
porque la creación no sirve solo para comunicar lo
más hermosamente posible a otros un sentimiento, sino
también para descubrirse uno mismo.
Y es que el alma humana es un laberinto
que no podemos recorrer totalmente, por mucho que se camine.
Piensa que desde que naciste los cinco sentidos están
captando y procesando sensaciones que van a parar a zonas
subconscientes; ahí almacenas toda la experiencia a
que echas mano para caminar, pensar, comunicarte; pero queda
muchísima información que no utilizas.
De pronto decides escribir un cuento o hacer
una canción, y tu inspiración echa mano a buena
parte de esa información oculta y la concreción
en una obra; entonces te sorprendes: has encontrado ese otro
yo escarbando en tus profundidades.
Mi gran amigo trovador dice en una vieja
canción:
A mi guitarra van a dar
Cuando no tengo en qué volcar tantas caricias:
Mis manos rugen por las cuerdas,
mis torpes voces te recuerdan
y me apodero de tu risa.
Uno a veces no sabe qué hacer con
sus sentimientos; ya sea una gran incomodidad, una nostalgia
o una alegría muy intensa que no encuentra oportunidad
de verterla.
Si tienes el hábito de componer o
hacer poemas, ese volcán interno encuentra una salida
y alivia con el regocijo de definir ese estado de ánimo
de convertir en algo útil para los demás esos
sentimientos. Retornando al tema de mi amigo trovador, a razón
de un amor que se esfumaba:
Entonces hago confesiones,
maduro sueños, escupo mis errores.
Doy una vuelta por el mundo,
reparto soles,
todos los que una vez quisimos dar.
Busca tu manera de crear, no pienses que
ser poeta es un privilegio de un Vallejo
, un Villena
o un Guillén ; cada ser
está dotado de un espíritu único, capaz
de tener su visión del mundo circundante; algunos desarrollan
la manera de expresarse, otros atrofian esa capacidad. Créeme
que los creadores no son seres superdotados, simplemente han
desarrollado su capacidad para mirar, penetrando en el entorno,
dejando fluir el espíritu.
Crear es otra manera de aprender, de aprenderse
y de librarse de cualquier soledad; incluso de llegar a amar
algunos momentos de soledad.
………………………………………………………………………………………….
Un impulso me llegar desde un instante futuro,
como un sonido indescifrable de una canción que no
está hecha. Debe ser este dulce tormento de escribir
a sabiendas de que no te veré pero estarás.
En algún rincón preciso que
no puedo sospechar estará tu alma revisando estas líneas,
mientras me ausento a esa fiesta de saber si te agrado. A
veces llegan cartas que revuelven las ansias de poblarte de
versos y me quedan estas páginas con las que solo cuento
para devolverte este beso.
Ya sé que estoy condenado a perderme
tus ojos, pero eso no impide que tiemble cuando, para ellos,
tejo los sueños de este trazo del tiempo al que llamas,
en el silencio de tu lectura…
Como gasto papeles recordándote,
como me haces hablar en el silencio,
como no te me quitas de las ganas
aunque nadie me ve nunca contigo
y como pasa el tiempo,
que de pronto son años,
sin pasar tú por mí detenida.
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