| Tesoro
en las serranías
Por Carmen Thaimí
Curbeira Calvo y Adriel Bosch Cascaret (estudiantes de Periodismo)

Los impactos de los proyectos del
CDM no son solo palpables en el desarrollo ecológico
y social de Guantánamo, sino de Cuba.
(Foto: Leonel Escalona) |
Basta llegar a Limonar de Monte Rus, en
la provincia de Guantánamo
, para quedar atrapados por la singularidad y belleza
de un paraje incomparable. El verdor de las plantas, la heterogeneidad
de la fauna y los vastos cafetales caracterizan el paisaje
donde, a 480 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el
Centro de Desarrollo de la Montaña (CDM), único
en Cuba dedicado al desarrollo integral de las serranías.
Bajo la máxima “Aquí se van a someter
a pruebas las ideas de desarrollo de todo el Plan Turquino”,
que pronunciara el General de Ejército Raúl
Castro Ruz, Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba,
los trabajadores de la institución científica
introducen y generalizan tecnologías sostenibles para
la elevación de la calidad de vida y el crecimiento
económico integral de las montañas, a través
de la aplicación de proyectos de innovación
tecnológica.
“Nuestro centro fue fundado por el compañero
Raúl y la fallecida doctora Rosa Elena Simeón,
el 3 de febrero de 1994. Las labores principales se realizan
mediante proyectos de investigación nacionales y territoriales,
de prestación de servicios científico técnicos
y estatales, y otros no asociados a programa”, comenta
Giorgina Berroa Navarro, vicedirectora científica.
Del surgimiento del CDM, ubicado en el municipio de El Salvador,
conversamos con la licenciada en Biología Vilmaris
Matos Moya, fundadora de la entidad: “Comenzamos con
un pequeño grupo de 10 u 11 trabajadores. Ayudamos
a construir el inmueble en condiciones difíciles, sin
transporte y albergados. Íbamos a la casa muy poco;
la unidad y el apoyo son, desde ese momento, nuestras premisas”.
El Centro tiene una plantilla de 86 trabajadores (de ellos
17 investigadores, todos categorizados en la propia institución),
y seis investigadores auxiliares. Según Giorgina, el
principal logro es la preparación del personal como
estrategia central de trabajo.
En la actualidad, sus investigadores se encuentran enfrascados
en el proceso de superación: cinco de ellos son másters
y otros cuatro están listos para discutir sus tesis
de grado para lograr esa categoría académica;
siete aspiran a alcanzar el Doctorado.
Los impactos de los proyectos del CDM son palpables en la
producción agrícola, animal y en el desarrollo
ecológico social de la provincia y el país.
Otro importante aporte es la prestación de servicios
científico-técnicos.
Entre las investigaciones más recientes se encuentran:
Las potencialidades hipoglicemiantes e hipocolesterolémicas
de las plantas, Alternativa de sostenibilidad en condiciones
de sequía, Zonificación agrícola del
cacao, Sistema para la protección y conservación
de zonas ambientales, Caracterización cromosómica
del alacrán y Primeros estudios acerca de la genética
poblacional.
Por sus resultados, esta singular institución es Vanguardia
Nacional durante cinco años consecutivos; posee, desde
el año 2000, la Bandera de Honor de la UJC,
el Sello Forjadores
del Futuro en el ámbito colectivo, obtuvo la condición
de Destacado durante los últimos cuatro años
en el Fórum Nacional
de Ciencia y Técnica, y recibió, recientemente,
la Bandera XIX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba.
Además, el CDM está certificado como Entidad
de Ciencia e Innovación Tecnológica, lo que
le sirve de aval a escala internacional, y es el único
centro que ostenta esta certificación en la provincia.
Orgullo y pasión
Varios de sus trabajadores opinan sobre el significado que
tiene para ellos ser merecedores de tantos premios y distinciones:
“Es el patrón de eficiencia para medir nuestro
trabajo”, afirma Yurima Carbonell Lebrén, licenciada
en Biología.
“Nos sentimos muy orgullosos, y esto nos llama a seguir
trabajando fuerte”, dice el máster en Ciencias
Loexis Rodríguez Montoya, quien se suma a la conversación.
“Es el resultado de la capacitación hombre a
hombre y para nosotros el mayor reconocimiento es el obtenido
en la base, no por premios, sino por los resultados”,
fueron las palabras de Annia Rivera Hernández, técnica
en Informática.
“Para mí es un honor formar parte del Centro
Científico de Montaña y que la sociedad reconozca
nuestro trabajo”, agregó la bióloga Vilmaris
Matos Moya, con la seguridad que caracteriza a las personas
cuando hablan de algo que es especial para ellos.
Retos para el 2007
El CDM se propone para este año lograr mayor impacto
social mediante la interacción con el campesino, desarrollar
los 19 proyectos aprobados, elevar el nivel de grados científicos
y la calidad en los resultados. También se insertarán
en el sistema de unidades presupuestadas.
Este polo científico apoya a los trabajadores del campo,
al medio ambiente e intercambia con él, para que la
labor de la ciencia constituya un tesoro en las serranías
(Tomado de www.venceremos.co.cu)
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