|
Cada uno un poco de los dos
Por Patricia Ricardo

Joan y Pavel se fundieron en uno
solo durante el Congreso de la UJC.
(Foto: Wildy) |
Entre cientos de jóvenes
reunidos en el salón plenario del Palacio
de Convenciones podían distinguirse dos que se
comunicaban continuamente mediante el lenguaje de señas.
Llegaba la tarde y el salón multiplicaba en miles sus
asistentes, y nuevamente sobresalía la pareja de muchachos
que formaba parte de la masa de delegados que durante el VIII
Congreso de la UJC
debatía temas del presente y sembraba sueños
para el futuro.
Así, durante el evento,
Joan Cepero Sierra y Pavel Fernández López fueron
uno, en el deseo de vivir a plenitud el encuentro juvenil.
Y es que Joan, delegado al Congreso por la provincia de Camaguey
y miembro de la Asociación
Nacional de Sordos de Cuba (ANSOC), encontró en
Pavel la voz y el sentido auditivo que no tiene, mientras
que el intérprete no escatimó esfuerzos en exponer
a su compañero cada anécdota, poema o discurso
pronunciado durante las más de ocho horas de trabajo
que solía generar un día del congreso.
”Pavel es una persona humanitaria,
un gran profesional. Siempre ha apoyado a la comunidad sorda.
Mediante él puedo expresar sentimientos a las personas
que me rodean.
“En este evento hemos logrado consolidar
más nuestra amistad la que e h demostrado con su ayuda
en cada momento; no ha reparado en limitación para
acompañarme, a pesar de tener una niña pequeñita.
Por los lazos que nos unen, y la ardua labor desempeñada,
él es también merecedor de participar en este
encuentro”, expresó Joan, mediante la colaboración
de Pavel.
Lo curioso es que la habilidad con la que
Pavel practica el lenguaje de señas no es resultado
de estudios. La técnica se la enseñaron sus
padres, ambos sordos. Cuando culminó el duodécimo
grado recibió un curso de intérprete pero su
mayor deseo es que se cree la Licenciatura de Interpretación,
para poder cursarla.
Durante los recesos en el VIII Congreso
de la UJC la conversación podía expandirse más
allá del dúo; entonces Pavel no permitía
que su compañero quedara aislado del diálogo
y para ello hacía uso de constantes llamadas de atención:
tomaba momentáneamente de la mano a Joan, tocaba la
camisa de aquel o se observaban continuamente.
Joan reconoce la necesidad de incorporar
una mayor cantidad de intérpretes a los municipios,
para elevar la calidad de vida de los discapacitados. Su aspiración
personal es estudiar Economía.
Durante el evento de la juventud cubana
no pude evitar el deseo de registrar la fraterna relación
entre Joan y Pavel. Ojalá al paso de los años,
estas líneas les sirvan para evocar los días
del Congreso donde cada uno fue un poco de los dos.
|