| Un
Sí a la biodiversidad
Por Míriam Zito
Con un 24,5 por ciento de su territorio cubierto de bosques
y 263 regiones comprendidas en el Sistema
Nacional de Áreas Protegidas, Cuba avanza por el camino
de preservar la biodiversidad, un reto incluso para naciones
de alto desarrollo en el mundo globalizado de hoy.
Según datos oficiales del Ministerio
de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), la
cobertura vegetal del territorio nacional creció un
0,3 por ciento más que el año anterior, por
lo que se espera alcanzar el 2008 con el 25 por ciento de
reforestación.
Sobresale el sistema nacional de áreas
protegidas, regulado por la Ley 201 de 1999, bajo la rectoría
del CITMA, que abarca parques nacionales, reservas y elementos
naturales destacados, refugios de fauna, paisajes naturales
y reservas florísticas.
Con la categoría de Reserva
de la Biosfera sobresale la Península
de Guanahacabibes, en la provincia más occidental
de Cuba, con una extensión de 101 500 hectáreas,
y la Sierra del
Rosario, en la Cordillera de Guaniguanico (25 000 ha)
donde radican cuatro comunidades campesinas, Soroa,
un centro turístico internacional, tres bases de campismo
popular y un campamento provincial de pioneros exploradores.
En función del estudio y la investigación
forestal, de la flora y la fauna laboran especialistas de
los institutos de Ecología
y Sistemática, de Geografía Tropical, de Geofísica
y Astronomía, y de Meteorología,
así como la Agencia del Medio Ambiente con un trabajo
de control y fiscalización de los programas vigentes.
La reforestación, el cuidado de las
especies en peligro, la seguridad biológica, el control
de especies exóticas e invasoras, la regulación
del comercio y la reducción de la carga contaminante
no son simples palabras, sino el quehacer cotidiano en aras
de que sobrevivan más de 16 000 especies de la fauna
terrestre (44,59% de endemismo), más de 7 000 de la
flora y unas nueve mil de fauna marina.
Opinan los expertos que la relativa antigüedad
de una gran parte del territorio cubano que data del Eoceno
superior y de lugares con condiciones geográficas y
clima extremos, han favorecido el alto desarrollo de especies
autóctonas.
Signataria de varios convenios internacionales
como el de Biodiversidad y con un trabajo prestigioso y reconocido
en la esfera ambientalista, la Isla pertenece a la convención
RAMSAR, relativo a humedales de importancia internacional,
y al CITES,
que regula el comercio de especies amenazadas.
|