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La historia natural de Cuba al alcance de todos
Por Isabelle

El Museo Nacional de Historia Natural
se ubica al final de una de las calles más concurridas
del Casco Histórico de la capital cubana.
(Tomado de http://www.cnpc.cult.cu/cnpc/museos/) |
Mucho de interesante tiene la capital cubana.
Calles estrechas y aún oliendo a carruajes y negros
pregoneros. Calles que te imantan para contarte viejas y nuevas
historias. Por ello, si decides por estos días llegarte
a la parte más vieja de La Habana, solo déjate
llevar por las piedras de la calle Obispo. Justo al final
de ella encontrarás al Museo Nacional de Historia Natural
de Cuba “Felipe Poey”.
Antes del triunfo de 1959, muchos naturalistas
se interesaron en la creación de un museo que albergara
la historia natural de Cuba. No es hasta los primeros años
de la Revolución que la idea se materializa.
La institución se funda el 26 de
mayo de 1964, como justo tributo a Felipe
Poey, uno de los más fervientes defensores de la
creación de una institución con estas características.
Inicialmente estuvo enclavado en una de las salas del Capitolio
Nacional. Ahora muy cerca del célebre Templete,
podrás acceder a él.
Allí, como uno de los recintos escogidos
por la naturaleza para perpetuar la vida, se resguarda una
interesante colección de la flora y fauna cubanas,
y de diferentes zonas de nuestro planeta.

Las exhibiciones denotan el grado
de especialización del centro.
(Tomado de http://www.cnpc.cult.cu/cnpc/museos/) |
El museo a vuelo
de pájaro
Con la misión esencial de promover el conocimiento
científico y cultural de la naturaleza, el museo está
formado por tres plantas, en las cuales se exhiben piezas
de manera transitoria o permanente.
A través de extensas y ricas colecciones,
con ejemplares de Cuba y de otros continentes, el centro presenta
la evolución de la vida y las distintas especies que
conforman el patrimonio natural de la nación.
Ofrece, además, conferencias, charlas,
juegos didácticos, talleres, cursos cortos, video-debates,
información en sala, concursos y servicios docentes
a las escuelas, institutos y universidades del Sistema Nacional
de Educación, incluyendo a la enseñanza especial.
Aunque es general la aceptación de las diferentes muestras
por parte de los visitantes, las que se presentan con mayor
periodicidad son las de un solo ejemplar representativo. Esta
modalidad atrae notablemente la atención del público,
que repite la vista; además, su realización
permite el desarrollo de otras actividades.
Según la licenciada Regla de la C. Balmori, “el
centro está diseñado para que se hagan recorridos
libremente y se aprenda mucho, aun sin tener un guía.
Aunque también están las visitas con museólogos
y las que se hacen con guía investigador según
el grado de profundidad en las temáticas que se solicitan.”
Para cualquier centro que potencia el conocimiento es indispensable
el mostrase más allá de paredes y exhibiciones;
a ello contribuyen los investigadores, no solo en el museo,
sino fuera de él, lo que ayuda a la necesaria y útil
extensión cultural.
Sin duda, el respaldo de especialistas de
reconocido prestigio, tanto en el campo de la museología
como en el de las ciencias, contribuye al cuidado y profesionalidad
con las que están diseñadas todas las exposiciones.
Muchas son las vías por las cuales
la naturaleza intenta mantener su equilibrio, restaurar o
perpetuar lo que le es quitado. Quizás sea el Museo
de Historia Natural de Cuba “Felipe Poey” uno
de esos caminos.
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