| Una
amistad que trascendió a su época
Por Alicia
Centelles

Este famoso cuadro representa a
Epaminondas rescatando a su amigo Pelópidas.
(Tomada de www.mainlesson.com) |
Tras la Guerra
del Peloponeso, que debilitó a las grandes ciudades-estados
de Esparta y Atenas, Tebas luchó por alcanzar la supremacía.
Y lo consiguió momentáneamente, gracias a Pelópidas
y Epaminondas.
A pesar de su diferencia de
origen, entablaron una amistad que duró hasta su muerte,
y rivalizaron en el ejercicio de cargos públicos en
beneficio de su patria.
El rico pero sencillo Pelópidas creó
el Batallón Sagrado, con 300 hombres que juraron morir
antes que retroceder. Epaminondas obtuvo la victoria de Leuctra
sobre Esparta, y al ser felicitado por su triunfo, declaró:
“La mayor felicidad para mí consiste en que mi
padre vive aún, y en que le agradará esta gloria”.
Gracias a esta acción, todas las ciudades sometidas
al dominio espartano se aliaron a Tebas.
Ambos murieron defendiendo
su patria
Ejemplo de amistad, Pelópidas y Epaminondas encontraron
la muerte luchando por la libertad de su patria. Pelópidas
perdió la vida en el combate de los Montes Cinocéfalos,
y los tebanos le hicieron unos funerales extraordinarios.
Epaminondas luchó encarnizadamente
contra los espartanos en Mantinea, pero llevado por su ardor,
se internó en las filas enemigas y recibió una
herida mortal.
Los médicos no querían extraerle
el hierro, porque la operación le costaría la
vida. Epaminondas inquirió hacia quién se inclinaba
la victoria, y cuando supo que a favor de los tebanos, dijo:
“Muy bien, ahora puedo morir”.
A uno de sus amigos, que se lamentaba
de que falleciera sin descendencia, le respondió: “Dejo
dos hijas inmortales: la victoria de Leuctra y la de Mantinea”.
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