| Placer
e igualdad en la intimidad
Por ARC

Para disfrutar de una relación
plena, sin egoísmos, es vital el amor.
(Tomada de www.zonalibre.org) |
Como cada tarde, Dalia y Daniel
marcharon a su cita amorosa. Como cada tarde también,
él tomó las riendas y adaptó el encuentro
a su modo. Decidió el inicio y el fin del acto sin
tenerla en cuenta. Tal parece que ella solo fuera un útil
de placer. Dalia, tendida sobre la cama, mira al techo en
silencio, tratando de ocultar su desencanto.
¿Qué ha ocurrido en esta escena?
Dalia ha subyugado su deseo al de Daniel,
ha postergado su placer. La cuestión ahora es: ¿hasta
cuándo?
¿Y Daniel se dará cuenta alguna
vez de que su pareja también merece disfrutar el acto
a plenitud? ¿Acaso no se han elegido para compartir
juntos equitativamente?
La actitud de Daniel pertenece a una concepción
del mundo que ya no es válida o está dejando
de serlo. El patriarcado languidece, igual que la sexualidad
que lo definía.
Acerca de esto sostiene la sexóloga
Shere Hite: “Nos encontramos
en un período de transición, aunque todavía
no está claro hacia qué. El reto que afrontamos
ahora es el de concebir una sociedad más humana, capaz
de llevar a la práctica lo mejor de los antiguos valores,
como la amabilidad y la comprensión, la cooperación,
la igualdad y la justicia; y extenderlo a todos los ámbitos
de la vida pública y privada (…)”.
Unidos y parejos
Sociólogos, psicólogos y filósofos contemporáneos
parecen coincidir en el hecho de que somos el resultado de
toda la cultura humana, con la educación y la experiencia
no solo de unos pocos años, sino de siglos.
No es una fortuna para muchas mujeres que,
durante varios períodos, la jerarquía sexual
a favor del hombre haya formado parte del orden establecido.
La peor desventaja estriba en que creencias
perniciosas logren aún que algunas féminas
releguen su placer, algo tan significativo, a un plano secundario.
Quizás para estos jóvenes
sería útil conocer que la batalla formal por
la igualdad de derechos entre hombres y mujeres comenzó
desde hace mucho y fue aumentando en siglos posteriores, con
logros paulatinos y un mayor reconocimiento en nuestros días.
La relación sexual es cosa de dos,
de modo que el disfrute debe ser mutuo. Hay que despedirse
de los egoísmos si se desea una relación plena,
y para ello, uno de los elementos vitales es el amor.
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