| Abrazar
el alma
Por Yusmileydis
Verdecia Mengana

Abdalis y Yoel están convencidos
de que nada puede privarlos del derecho de amar.
(Foto: Elio Miranda) |
Abdalis y Yoel son dos jóvenes discapacitados
físico-motores. Ambos padecen de artogriposis congénita,
pues nacieron con una malformación en los huesos y
las articulaciones pegadas. Apenas pueden usar sus manos.
Yoel ha mejorado mucho, pero Abdalis, a sus 17 años,
come y escribe con los pies.
Sin embargo, más allá de sus
limitaciones, se autorreconocen como seres sociales y han
aprendido a amarse dentro de la diferencia.
Abdalis: “Tenemos
apenas un año de relación, pero nos llevamos
muy bien. Deseamos siempre estar juntos. En mi caso he aprendido
a vivir sin complejos, a crecerme ante cualquier impedimento
y a descubrirme ciertas virtudes que me hicieron aceptarme
y amarme como soy. Hoy solo pienso en ser feliz".
Yoel: “Yo también
soy muy feliz como soy. Me siento con los mismos derechos
de aquellos que no padecen ninguna limitante. Pienso que tenemos
los mismos sentimientos. La discapacidad no nos impide nada,
mucho menos amar. El amor todo lo puede, por eso amamos sin
obstáculos.”.
Compartir sus vivencias nos ha confirmado
que el éxito de la sexualidad no está solo en
aceptarse y adaptarse las limitaciones, sino en descubrir
nuestras posibilidades humanas e, incluso, potenciarlas.
La psicopedagogía Liliana Rodríguez,
quien ha trabajado durante años con personas discapacitadas,
tiene sus puntos de vista al respecto:
“Nosotros los ayudamos en la orientación
y la terapia sexual que necesitan hasta lograr su plena integración
social. Además, les asistimos adecuadamente en el logro
de sus aspiraciones sexuales. A muchos de estos jóvenes
se les fue de entre las manos su niñez sin poder jugar
con sus compañeros. Algunos, al llegar a la adolescencia,
vivencian con crudeza el fenómeno de su desarrollo
sexual, lo que tal vez se convierte en la prueba más
importante para demostrarse que son personas normales. Ello
sufren por creer que no están aptos para la vida de
pareja, o que no los van a desea en esa vida íntima”.
La sexualidad de los discapacitados debe
orientarse como la del resto de las personas. Una educación
y orientación han de basarse en los mismos principios,
solo que en la práctica las desarrollan e la medida
de sus posibilidades, según la característica
que presenten.
Abdalis, por ejemplo, no puede llevarse
el alimento a la boca, no puede peinarse, no puede sostener
el lápiz con sus manitas porque tiene las articulaciones
muertas, lo cual le imposibilita también dar un abrazo,
algo tan importante en una relación afectiva.
Sin embargo, ella sustituye
esa última acción por un fuerte apretón
de su cuerpo, se le pega como acariciándolo. Es su
forma de expresar esa sensación. Estos jóvenes
van suplantando la manera de demostrar y recibir cariño
de acuerdo con sus posibilidades físico-motoras. Lo
diferente no está en los sentimientos, sino en la forma
de manifestarlos.
“Cuando hablamos de un discapacidad
—asegura la especialista—, trae implícitos
las individualidades y el grado de afectación que tenga
cada persona. Si tiene limitación en las manos, las
caricias las expresará con otra parte del cuerpo. Si
hay un trastorno del lenguaje, lo hará a través
de gestos. O sea, va compensando esas diferencias con sus
posibilidades”.
El éxito de las relaciones afectivas
también dependerá de la autoestima que sean
capaces de crear. Es importante desarrollar vivencias que
estimulen la inserción social.
“La frustración tiende al aislamiento en la mayoría
de los casos, continúa Liliana Rodríguez. Cuando
conversamos con los discapacitados advertimos que quieren
tener relaciones amistosas, pero a muchos les cuesta trabajo,
de acuerdo con la edad, lo cual les provoca gran incertidumbre
por el futuro. Afortunadamente, un numeroso grupo logra superar
esto con facilidad y al llegar a la adolescencia puede amar
y llegar a ser amado, incluso, por otra persona que no presente
limitación alguna”.
Yoel: “No hay nada
que pueda privarte del amor. Yo en ocasiones sentí
complejos, pero he podido superarlos. Cuando se ama se sobrepasan
todos los obstáculos de la vida. El amor es tan lindo,
que no hay edad, no hay tamaño, no hay nada que te
prohíba descubrirlo”.
Abdalis: “Nuestra
discapacidad no es un impedimento para amar. Todo se vale
con amor”.
Hay en los ojos de Abdalis y Yoel una luz
especial cuando evocan con orgullo a quienes les señalaron
el camino del autorreconocimiento: psicólogos, terapeutas,
héroes anónimos que trabajan con el ALMA.
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