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Jornada internacional por la liberación de los Cinco
Minisitio sobre la Jornada Internacional por la liberación de los cinco héroes cubanos presos en Estados Unidos por su labor antiterrorista.

45... ¡Y van más!


Abrazar el alma


Por Yusmileydis Verdecia Mengana

Abdalis y Yoel.
Abdalis y Yoel están convencidos de que nada puede privarlos del derecho de amar.
(Foto: Elio Miranda)

Abdalis y Yoel son dos jóvenes discapacitados físico-motores. Ambos padecen de artogriposis congénita, pues nacieron con una malformación en los huesos y las articulaciones pegadas. Apenas pueden usar sus manos. Yoel ha mejorado mucho, pero Abdalis, a sus 17 años, come y escribe con los pies.

Sin embargo, más allá de sus limitaciones, se autorreconocen como seres sociales y han aprendido a amarse dentro de la diferencia.

Abdalis: “Tenemos apenas un año de relación, pero nos llevamos muy bien. Deseamos siempre estar juntos. En mi caso he aprendido a vivir sin complejos, a crecerme ante cualquier impedimento y a descubrirme ciertas virtudes que me hicieron aceptarme y amarme como soy. Hoy solo pienso en ser feliz".

Yoel: “Yo también soy muy feliz como soy. Me siento con los mismos derechos de aquellos que no padecen ninguna limitante. Pienso que tenemos los mismos sentimientos. La discapacidad no nos impide nada, mucho menos amar. El amor todo lo puede, por eso amamos sin obstáculos.”.

Compartir sus vivencias nos ha confirmado que el éxito de la sexualidad no está solo en aceptarse y adaptarse las limitaciones, sino en descubrir nuestras posibilidades humanas e, incluso, potenciarlas.

La psicopedagogía Liliana Rodríguez, quien ha trabajado durante años con personas discapacitadas, tiene sus puntos de vista al respecto:

“Nosotros los ayudamos en la orientación y la terapia sexual que necesitan hasta lograr su plena integración social. Además, les asistimos adecuadamente en el logro de sus aspiraciones sexuales. A muchos de estos jóvenes se les fue de entre las manos su niñez sin poder jugar con sus compañeros. Algunos, al llegar a la adolescencia, vivencian con crudeza el fenómeno de su desarrollo sexual, lo que tal vez se convierte en la prueba más importante para demostrarse que son personas normales. Ello sufren por creer que no están aptos para la vida de pareja, o que no los van a desea en esa vida íntima”.

La sexualidad de los discapacitados debe orientarse como la del resto de las personas. Una educación y orientación han de basarse en los mismos principios, solo que en la práctica las desarrollan e la medida de sus posibilidades, según la característica que presenten.

Abdalis, por ejemplo, no puede llevarse el alimento a la boca, no puede peinarse, no puede sostener el lápiz con sus manitas porque tiene las articulaciones muertas, lo cual le imposibilita también dar un abrazo, algo tan importante en una relación afectiva.

Sin embargo, ella sustituye esa última acción por un fuerte apretón de su cuerpo, se le pega como acariciándolo. Es su forma de expresar esa sensación. Estos jóvenes van suplantando la manera de demostrar y recibir cariño de acuerdo con sus posibilidades físico-motoras. Lo diferente no está en los sentimientos, sino en la forma de manifestarlos.

“Cuando hablamos de un discapacidad —asegura la especialista—, trae implícitos las individualidades y el grado de afectación que tenga cada persona. Si tiene limitación en las manos, las caricias las expresará con otra parte del cuerpo. Si hay un trastorno del lenguaje, lo hará a través de gestos. O sea, va compensando esas diferencias con sus posibilidades”.

El éxito de las relaciones afectivas también dependerá de la autoestima que sean capaces de crear. Es importante desarrollar vivencias que estimulen la inserción social.

“La frustración tiende al aislamiento en la mayoría de los casos, continúa Liliana Rodríguez. Cuando conversamos con los discapacitados advertimos que quieren tener relaciones amistosas, pero a muchos les cuesta trabajo, de acuerdo con la edad, lo cual les provoca gran incertidumbre por el futuro. Afortunadamente, un numeroso grupo logra superar esto con facilidad y al llegar a la adolescencia puede amar y llegar a ser amado, incluso, por otra persona que no presente limitación alguna”.

Yoel: “No hay nada que pueda privarte del amor. Yo en ocasiones sentí complejos, pero he podido superarlos. Cuando se ama se sobrepasan todos los obstáculos de la vida. El amor es tan lindo, que no hay edad, no hay tamaño, no hay nada que te prohíba descubrirlo”.

Abdalis: “Nuestra discapacidad no es un impedimento para amar. Todo se vale con amor”.

Hay en los ojos de Abdalis y Yoel una luz especial cuando evocan con orgullo a quienes les señalaron el camino del autorreconocimiento: psicólogos, terapeutas, héroes anónimos que trabajan con el ALMA.

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