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partir de la colmena
Por Míriam
Zito
Tres nuevos productos de la apicultura cubana, beneficiosos
para la salud humana han sido formulados por el Laboratorio
de Referencia Nacional para las Investigaciones y Salud Apícola,
de Sancti Spíritus,
como parte del desarrollo nacional de la esfera.
Los medicamentos forman parte de 30 elaborados
por ese centro espirituano desde su creación en 1986,
y responden a las líneas de suplementos nutricionales,
apifármacos y cosméticos.
Provit, explicó
su directora, la doctora en Ciencias Biológicas Ana
González Guerra, combina cápsulas de propóleos
y polen de abejas, y tiene propiedades estimulantes, antianémicas,
inmunomoduladoras y antioxidantes.
Por su parte, Prolasmín,
mezcla de miel, propóleos, eucalipto y sábila,
resulta efectivo ante problemas respiratorios, en particular
procesos de tos, laringitis, faringitis y afecciones bronquiales.
Elaborado también a partir de miel
pura de abejas, extracto de propóleo y jugo de noni,
el Noniproli, con registro sanitario —explica—.
constituye un suplemento nutricional antioxidante e inmunoestimulante.
Entre las proyecciones del Laboratorio,
único de su tipo en la Isla con la función del
diagnóstico apícola y programas de vigilancia
para garantizar la salud y el control de las colmenas, se
halla continuar los estudios de otros productos sobre la base
de sábila y noni.
Tanto el noni como la sábila y otras
plantas medicinales son formuladas en este laboratorio, con
el aporte apícola de la flora cubana, una de las más
variadas del mundo, lo que ha quedado demostrado desde tiempos
inmemoriales por las elevadas cantidades de miel y cera producidas
por las abejas tras su introducción en Cuba desde el
siglo XVIII.
A principios del siglo XX, se crea la Sección
de Apicultura en la Estación Experimental Agronómica
de Santiago de Las Vegas, donde se realizan experimentos con
diferentes razas y se introducen abejas italianas procedentes
de Estados Unidos, que al cruzarlas con las abejas negras,
dan lugar a las denominadas criollas.
Hoy, en la isla, se produce la poliflora
convencional, mieles diversas de campanillas blanca y morada,
romerillo de costa, cítricos y mangle, además
del potencial de miel orgánica certificada, calculado
en unas mil 500 toneladas.
De ninguna manera, los resultados pueden
conceptuarse como por obra de gracia, sino lógico aporte
del desarrollo apícola impulsado por el triunfo revolucionario
de enero de 1959, que permite hoy incrementar la cría
de abejas reinas seleccionadas para garantizar el cambio en
todas las colmenas, entre otros.
Será premisa también diversificar
la oferta de mieles específicas y orgánicas,
así como su presentación en el mercado foráneo,
la producción de propóleos, más el polen
como fuente proteica, de vitaminas y minerales, donde este
laboratorio desempeña un papel preponderante.
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