| Guayasamín
y la integridad del ser humano
Por Isabelle

Su arte tuvo como principal objetivo
la denuncia de las injusticias sociales.
(Tomada de www.nnc.cubaweb.cu) |
Corría la mañana del 10 de
marzo de 1999. Buena parte del mundo se conmocionaba ante
la noticia de la muerte de Oswaldo Guayasamín…
Respeto
eterno a Oswaldo Guayasamín
Quito, 10 (mar) PL.- Al maestro Oswaldo Guayasamín
será dedicado hoy en Ecuador el homenaje de quienes
ante su tumba dejarán una flor y el respeto eterno.
Latinoamérica
pierde a uno de los mayores artistas del siglo
La muerte del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamín
ha conmocionado al mundo del arte latinoamericano, y tanto
jefes de Estado como pintores, escultores y organizaciones
culturales han expresado su dolor por el fallecimiento del
considerado uno de los mayores artistas del siglo.
Inevitable destino
Muchos son los hombres y mujeres nacidos para encarnar los
deseos y necesidades de una parte de sus contemporáneos.
Algunos utilizan su verbo atronador para denunciar y exigir,
otros se sirven del don del arte para expresar los dolores
y las voces de los menos favorecidos.
A este grupo perteneció Oswaldo Guayasamín.
Indígena ecuatoriano que logró aprehender con
su obra la oscura realidad de la miseria y la violencia. Su
obra, signada por un siglo XX marcado por los genocidios,
las dictaduras, las guerras y la depredación del hombre
por el hombre, no podía dar un espaldarazo a la integridad
del ser humano.
Por ello, en cada una de sus piezas se encontraba
el intento por tocar la sensatez y sensibilidad. Quizás
por esa razón dedicó los últimos años
de su fecunda vida a la creación de la Capilla
del Hombre.
Con esta obra Guayasamín evocaría
el destino de toda América Latina, “desde México
a la Patagonia, desde la época precolombina representada
por las culturas quitu-shiry, maya-quiché, azteca,
inca y otras locales hasta nuestros días”.
Antes de culminarla le sorprendió
la muerte a los 79 años. Sin embargo, su vida puesta
al servicio de la unificación y el respeto entre los
hombres se vio recompensada. Cientos de manos y corazones
de todo el mundo colaboraron como una única raza en
la terminación de la obra cumbre de su vida.
Como quien ha sido consecuente con
sus ideales, sus cenizas fueron enterradas al pie del Árbol
de la Vida, en una vasija de barro muy cerca de la capilla.
Tal vez en un eterno intento por unir a los hombres.
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