| Pasión
por los murciélagos
Por Míriam
Zito
Hablar con Emanuel C. Mora es convencerse
de su pasión por los murciélagos, esos diminutos
animales que muchos temen o repudian injustificadamente pues
desempeñan un papel importante en el control de plagas
y son polinizadores de las flores durante la noche.
Investigador minucioso, este joven doctor
en Ciencias Biológicas ha aportado numerosas conclusiones
acerca de las características y modo de vida de los
quirópteros, sino también nuevos métodos
para su estudio sin necesidad de capturarlos ni causarles
daño letal.
De su autoría es la aplicación
de métodos bioacústicos que se emplearon en
la comunidad de murciélagos de Cueva del Indio, en
Tapaste, provincia de La Habana,
lo que permitió detallar la estructura y composición
de estas aves nocturnas, que habitan preferentemente en cavernas
a lo largo del archipiélago cubano.
A lo anterior se suman resultados de varios
estudios llevados a cabo sobre el éxodo nocturnos de
estos animales, así como las llamadas de ecolocalización
de dos especies de murciélagos
cubanos.
Con un amplio aval que abarca conferencias
y cursos de posgrado en Uruguay, Chile, Estados Unidos, Venezuela,
Costa Rica, Argentina, Italia y España, Emanuel fue
seleccionado en el 2001 como mejor profesor joven de la Facultad
de Biología, entre otros reconocimientos nacionales
e internacionales.
Por eso no sorprende conocer que acaba de
recibir uno de los 37 Premios Nacionales Anuales para Jóvenes
Investigadores, otorgado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología
y Medio Ambiente, en Ciencias Naturales, Exactas y Ciencias
de la Vida.
Sencillo, modesto y convincente, Emanuel
forma parte de la hornada de jóvenes formados de forma
integral por la Revolución, capaz no solo de investigar
e impartir docencia, sino también de tutorear más
de 30 tesis a estudiantes en temas relacionados con los murciélagos
y las aves.
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