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Un Clásico
con raíces verdes
Por Ronal Carrero Texidor

Nuestros peloteros participan en
el Clásico con todo su empuje.
(Foto: Cortesía Granma digital)
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Con el concurso de las Grandes Ligas y el
Sindicato de Peloteros se llegó a un acuerdo para realizar,
en el primer trimestre de 2006, un torneo internacional bautizado
como el “Clásico
Mundial de Béisbol”. Ese fue el lead, a grosso modo,
de las agencias de noticias dado a conocer en mayo de 2005.
Dos meses después, a finales de junio, se hizo la presentación
oficial del campeonato.
Parecía que el año pasado
sería propicio para el evento, pero tocó la
suerte al 2006, que ya no pasará a la historia solo
como el del Mundial de Fútbol. Será, también,
el del primer Clásico Mundial de Béisbol: la
añoranza de muchos que han soñado con ver un
buen espectáculo entre jugadores rentados y amateurs
(hecho no acaecido hasta hoy en las confrontaciones de las
bolas y los strikes).
Al nacer el béisbol – en un
clima totalmente diferente al nuestro y regido por el inglés,
según las percepciones de muchos historiadores –,
nunca se pudo vaticinar lo que vendría después.
Nada ni nadie pensó en las barreras raciales, medias
negras, bateadores designados, series mundiales, play offs,
diferencias entre profesionales y no profesionales, contratos
millonarios, escándalos por doping e intereses publicitarios
y, por supuesto, los famosos derechos de transmisión...
Nadie pensó que se sucedieran fenómenos como
Babe Ruth, Sandy Koufax, Sadaharu Oh, Roberto Clemente, Rod
Carew , Barry Bonds, Roger Clemenns, Omar Linares o Alex Rodríguez;
campeonatos mundiales como los de 1972 y 1988, panamericanos
a la altura de los de Indianápolis o Winnipeg; historias
como la de los Yankees, Senadores de San Juan, Gigantes de
Tokio, Sultanes de Monterrey, Tigres de Licey e Industriales...
Y desde la génesis de la expansión
de esta disciplina por el mundo, el señor dinero se
convirtió en causa y consecuencia de su trepidante
desarrollo, contaminado de virtudes y defectos a partes iguales.
En el caso del Clásico Mundial, sus
organizadores han declarado que con su celebración
se pretende globalizar aún más la práctica
de ese deporte, y por ende, promover ante los ojos del Comité
Olímpico Internacional (COI) su retorno al programa olímpico
del año 2016.
Un sistema de confrontación
bien difícil
LA Major League Baseball y la Major League Baseball Players
Association (MLBPA), se fusionaron con el propósito
de organizar una estructura competitiva en la que pudieran
participar los mejores peloteros del mundo en representación
de sus países. Para concretar este viejo anhelo, disponen
del coauspicio de la Federación Internacional de Béisbol
(IBAF), la Nippon Professional Baseball (NPB) y la Korea Baseball
Organization (KBO), las asociaciones de jugadores de esas
naciones y las 122 federaciones del planeta.
Y hasta el 20, en Puerto Rico, República
Dominicana, Estados Unidos y Japón, dirimirán
los más tarifados del mundo (o al menos, los que logre
convocar cada novena).
La selección de los participantes
obedeció a dos criterios específicos: la calidad
del béisbol que practican y la representación
geográfica, razones que sirvieron para conformar cada
uno de los grupos.
Contendrán 16 selecciones repartidas
en partes iguales en cuatro grupos: Grupo A:
China , Corea, Taipei y Japón (sede); Grupo
B : Canadá, México, Sudáfrica
y Estados Unidos (sede); Grupo C: Cuba, Holanda,
Panamá y Puerto Rico (sede); Grupo D:
Australia, Italia, Venezuela y República Dominicana
(sede).
La fase clasificatoria definirá dos
clasificados por poll, una vez que s e enfrenten entre si
todas las escuadras de una misma llave. Las ocho selecciones
con vida se dividirán en otros dos grupos: en el 1,
los dos primeros de los grupos A y B. En el 2, los mejores
del C y el D.
Volverán a enfrentarse otra vez los cuatro mejores
selecciones en cada llave, y los de mejores desempeño
se medirán en semifinales (aquí no se aplica
el sistema cruzado). Los ganadores de esa foja discutirán
el pergamino, Así, solo los finalistas participarán
en ocho partidos (tres en la primera serie, cuatro en la segunda
ronda y el de la final).
Si no afloran desavenencias en el
camino —veto de equipos de Grandes Ligas, leyes extraterritoriales,
desacuerdos entre federaciones nacionales y los jugadores—
la segunda edición del Clásico verá la
luz en el 2009 y posteriormente se celebrará cada cuatro
años.
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