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José Antonio Echeverría, un ejemplo de su época
Por
Matilde
Salas Servando

El valiente presidente de la FEU.
(Tomado de www.enlace.cu) |
Transcurre el año 1932
Son tiempos difíciles, se lucha contra la
dictadura de Gerardo Machado.
Es 16 de julio. Nace en Cárdenas,
Matanzas, José Antonio Echeverría Bianchi.
Después de cursar la primaria en el colegio Champagnat,
de la Congregación de los Hermanos Maristas, en su
pueblo natal, comienza el Bachillerato en el Instituto de
Segunda Enseñanza.
Participa en la vida estudiantil del centro,
donde fue electo y reelecto en diversos cargos dentro de la
directiva de la asociación de alumnos. También
practica natación, baloncesto y remos.
Con solo 18 años, José Antonio matricula en
la Facultad de Arquitectura de la Universidad
de La Habana y casi de inmediato lo eligen delegado de
asignatura y de curso.

Esta es la universidad politécnica
que lleva el nombre de José Antonio Echeverría.
(Tomado del sitio del ISPJAE) |
Transcurre el año 1952
Nuevos problemas para el país. El ex dictador Fulgencio
Batista da otro golpe de estado.Es 10 de marzo. José
Antonio se une a los miembros de la Federación
Estudiantil Universitaria (FEU) en busca de armas, que
no llegan, para luchar contra el cuartelazo.
Al inicio del curso 53-54, Manzanita, como le apodan sus compañeros
por el color sonrosado de su cara, es electo presidente de
la Asociación de Estudiantes de la Facultad de Arquitectura
y forma parte de la FEU.
Es 30 de septiembre. Cuando se celebra el aniversario 24 del
asesinato del líder estudiantil Rafael Trejo, José
Antonio asume la presidencia de la FEU. Por entonces ya ha
recibido golpizas, persecución y encarcelamiento. Se
radicaliza su acción. Asiste en Chile al Segundo Congreso
de Estudiantes Latinoamericanos y recorre varios países
para dar a conocer la lucha que se libra contra el desgobierno
de Batista.

René Anillo (derecha) con
Fidel y José Antonio Echeverría en México.
(Tomado de www.enlace.cu)
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Transcurre el año 1956
Es 30 de agosto.
En México, José Antonio firma con el líder
de la Revolución Fidel Castro, un documento que se
conoce como la Carta de México. Luego va hacia Ceilán
(actual Sri Lanka) y participa en el Congreso Internacional
de Estudiantes. A su regreso pasa a la clandestinidad, por
la persecución a que es sometido.
Transcurre el año 1957
Es 13 de marzo. Ocurre el Asalto al Palacio Presidencial y
la emisora Radio
Reloj. José Antonio, al frente de un comando de
15 jóvenes, transmite una alocución al pueblo
desde Radio Reloj. Sale hacia la Universidad y la policía
lo asesina en un
enfrentamiento junto a la escalinata de la Colina Universitaria.
José Antonio
visto por sus compañeros
Sobre José Antonio hablan diversos compañeros
que estuvieron cerca de él durante los días
de la lucha revolucionaria.
Juan Nuiry, asaltante a Radio Reloj, es quien lo trae al presente
con sus recuerdos y dice:

Juan Nuiry
(Tomado de www.almamater.cu) |
“José Antonio
era el primero en todas las manifestaciones. Más de
una
vez cayó herido por los golpes y las represiones de
la tiranía(...)Lo
recordamos alegre y sereno, fiero en la lucha, afable en el
trato,
carismático, orientador en la tribuna, unitario y radical,
severo en la
crítica, humano, justo, desinteresado, modesto, amigo
y compañero(...)
Surgió de la masa abriéndose paso a fuerza de
estudio y coraje, pues
su expediente académico va aparejado con su trayectoria
de líder estudiantil (...)Constituye una referencia
necesaria en el proceso histórico, ya que su ejemplo
y su nombre están vinculados a la obra creadora de
la patria”.
René Anillo, su compañero del Directorio Revolucionario
declaró:
“No hubo autoridad moral más alta en la Universidad
de La Habana, que
la reconocida a José Antonio Echeverría en sus
tiempos”.
También José
Assef Yara, combatiente de la lucha clandestina expresa:
“A José Antonio superarlo es imposible, imitarlo,
muy difícil. Porque desde el mismo 10 de marzo (de
1952) solo supo de los sinsabores del clandestinaje, de los
atropellos y de las torturas. Sobresalía por su actitud
ante la lucha, su decisión, su valentía, su
profundidad en el pensar y su autoridad. Todo ello lo hizo
ser el compañero más querido para todos
nosotros, y el más respetado. Como todo joven, tenía
su novia, pero la visitaba cuando podía, porque era
más el tiempo que estaba perseguido y buscado, que
el que tenía libre”.
Julio García Olivera
habla sobre la personalidad de José Antonio y señala:
“Tenía veinticuatro años, era un joven
con inquietudes, jaranero, que gustaba tomar cerveza y oír
a Benny Moré. Practicaba fútbol, entre otros
deportes. Su imagen no puede idealizarse como para quitarle
la parte humana y natural de su hombría y de su juventud(...)
José Antonio como dirigente de la FEU fue fiel seguidor
del ejemplo de Mella
”.
Faure Chomón busca en
su memoria y dice que:

Faure Chomón
(Tomado de la revista Somos Jóvenes) |
“José
Antonio era el jefe militar del levantamiento armado del 13
de
marzo y el líder máximo de aquel movimiento
por ser presidente de la
FEU y secretario general del Directorio Revolucionario. Disponía
de un
enorme prestigio ante el pueblo, (que) lo quería y
respetaba. Después de ejecutada la acción de
Reloj, iría hacia la universidad para dejar
instalado allí a parte del destacamento que lo acompañaba
y garantizar el control de lo que sería la sede de
nuestro Estado Mayor.
Es entonces, cuando se produce la sorpresa. La perseguidora
se interpone en su camino y reacciona atacando lleno de ardor
y coraje”.
Fructuoso Rodríguez, uno de sus compañeros más
allegados, dijo:
“El Gordo cayó como un
valiente. Con desprecio absoluto de su vida avanzó
sobre una perseguidora y les disparó por la ventanilla.
Cayó al suelo y volvió a pararse sobre sus rodillas
y sacando un revólver (que le había quitado
a un soldado) volvió a tirar por la ventanilla para
dentro: en ese momento una ráfaga de ametralladora
lo remató”.
Naty Revuelta lo cubrió de flores...
“El 13 de marzo fue un día imborrable. A casa
avisaron, en medio de la incertidumbre del momento, que por
añadidura habían asesinado a Pelayo Cuervo,
amigo entrañable. Tan pronto nos avisaron, mi madre
y yo fuimos para la funeraria de Zapata y 2. No faltaban por
supuesto, policías vestidos de civil, a la caza de
posibles visitas de luchadores perseguidos que se dejaran
llevar por sentimientos lógicos, lo que resultaría
peligrosísimo en esos momentos. Reinaba un ambiente
mezcla de tragedia e indignación. Las flores de las
Martianas me mantenían atenta a la puerta. Por fin
llegaron. En eso alguien me dijo que acababan de traer otro
cadáver y estaba en los altos. Dejé las flores
en un rincón.
Subí y vi sin ropa, tendido en una camilla, a José
Antonio Echeverría.
Estaba blanco como el mármol. Aún no había
nadie con él. Bajé, tomé las flores y
lo cubrí con ellas.”
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