|
¿Querer es amar?
Por Mayda
Yong
«Estoy perdidamente enamorada
de un muchacho de mi escuela, me gustan sus ojos, cómo
se expresa, y nuestras miradas han chocado en ocasiones….».
Comentarios como este se reciben con frecuencia en la redacción,
de nuestra revista Somos Jóvenes solicitándonos
consejos.
Conoces a una persona y te atrae, te gusta su físico,
su forma de expresarse, cómo se viste, se te antoja
el ideal de pareja con el cual has soñado, piensas
que es lo mejor del mundo, pero … ¡OJO!. Esto
suele ser un espejismo que, en ocasiones, puede que te sea
correspondido y en otras, no.
Entonces sobreviene comúnmente un estado depresivo,
de desilusión, tristeza, e incluso hasta puede que
contraigas complejo de inferioridad porque pienses que no
te quieren, juzguen mal tu físico o cualquier otra
cosa por el estilo.
Enamorarse es algo natural y hermoso. Sin embargo, no siempre
recibimos lo que realmente esperamos de la persona amada.
Algunos investigadores plantean que hay una diferencia entre
enamoramiento y amor.
El enamoramiento es un estado transitorio, que a mi juicio
podría explicarse como la primera etapa, que va condicionando
las futuras relaciones de amor en la pareja.
Según estudios realizados, durante ese estado, el organismo
segrega unas sustancias llamadas endorfinas, que provocan
una alteración de alegría-placer en el estado
de ánimo.
Algunos especialistas lo consideran una droga que dificulta
el pensamiento lógico. Esto explica por qué
los adolescentes y jóvenes toman decisiones tan a la
ligera, como tener relaciones sexuales precipitadamente y
sin protección.
Lo anterior conlleva, por lo general, al embarazo precoz entre
las muchachas; mientras que los varones se ven forzados a
asumir un hijo para el cual no están preparados, ni
psicológica ni económicamente. Esto, sin contar
que tales relaciones desprotegidas los hacen más vulnerables
a las Infecciones de Transmisión Sexual.
El amor es algo más duradero. Toda persona debe aspirar
a mantener una pareja estable con la cual compartir su vida
en todos los sentidos. Aunque, según las encuestas,
la pareja de hoy sufre cambios y muchos no excluyen relaciones
extra (de placer o de «descarga»), a decir de
la especialista Beatriz Torres, entrevistada por Reynaldo
Taladrid para el espacio televisivo Pasaje a lo desconocido,
«sigue ponderando el estereotipo de la pareja monogámica,
de la fidelidad y el compromiso».
Por tanto, es importante a la hora de comenzar una relación
conocer los gustos, preferencias, necesidades y aspiraciones
futuras de la otra parte. No es necesario apresurarse, sino
tener juicio y madurez, lo cual sentará las bases para
un vínculo de amor verdadero, ese que se adquiere con
el tiempo, el roce y la comunicación.
El amor no es ciego como muchos pretenden. De hecho, el propio
acercamiento te permite –si quieres– ver más
completa a esa persona amada, con virtudes y defectos que
respetarás siempre y cuando no afecte tu autoestima.
Así es el amor verdadero, ese que sustenta la realidad,
no un sueño ni algo ideal.
En la adolescencia, sobre todo, es necesario ser pacientes,
comunicarse con los padres, adultos afines o profesores que
puedan aconsejar para no cometer errores que luego cuesten
caros.
Por eso, toma el enamoramiento con calma, no te desesperes
y disfruta el momento como una etapa feliz en tu vida, rica
en experiencias que formarán parte del desarrollo de
tu personalidad.
|