| El
Diablo ilustrado: No soy nada aunque lo sueño todo
Por Aday del Sol Reyes

(Ilustración: Fariñas) |
Empeñados en entrevistar a uno de
los autores más vendidos de Cuba, un equipo especializado
de la redacción del sitio web Cubasí
emprendió un viaje por las cerca de 40 sedes de la
Feria
Internacional del Libro dispersas a lo largo y ancho de
todo el país.
Era el mejor momento, ya que el Diablo
reaparecía nada menos que con una segunda parte de
su obra, “Confesiones de El Diablo Ilustrado”,
en las que además de narrador se revelaba como trovador.
Nuestro trabajo no fue fácil, sobre
todo si se tiene en cuenta la condición multitudinaria
de dicho evento. Tampoco faltaron quienes por temor a la competencia
u otras razones menos explicables, pretendieron despistarnos.
Estas maniobras desinformativas nos llevaron
a acosar, en su propia casa, a otro de los betselleros cubanos,
el escritor policíaco Daniel
Chavarría, quien se nos presentó como uno de los
principales sospechosos. Víctima de nuestro acoso fue
también el poeta Bladimir Zamora, a quien se ha visto
de forma reincidente en todas las presuntas apariciones de
“El Diablo…”.
A ambos les ofrecimos desde estas páginas
las más sinceras disculpas.
Al final, gracias a la ayuda del también
trovador Fidel Díaz Castro, pudimos concretar nuestra
hazaña periodística. El Diablo accedió
gustosamente, en su casa, a esta entrevista y a responder,
gracias a la magia de Internet, a todas las preguntas que
le envíen.
¿Por qué
haces públicas en “Confesiones…”
las experiencias vividas por El Diablo Ilustrado?
“No puedo escribir por escribir; solo
cuando una necesidad imperiosa de comunicar algo me lo pide,
me siento a hacerlo. Luego estudio lo que he hecho y me pregunto,
tratando de colocarme en el lugar de otros —incluso
de disímiles rostros—, qué utilidad les
reportaría ese mensaje que ha brotado de mis impulsos.
”Cuando me propusieron hacer una segunda
parte del libro, estuve tentado a negarme, a pesar de que
buenos amigos me incitaban (casi me lo imponían). Cogí
entonces a la amiga más fiel, la guitarra, de canción
en canción, se me fueron dibujando en el horizonte
siluetas de los romances, contradicciones y sueños
que las habían inspirado.
”Me senté a escribir y brotó buena parte
de mi vida; mucha más, por cierto, de la que quedó
luego publicada.
”Vino el proceso de descarte y amasamiento,
que es el más intenso. Quitar toda hojarasca y dar
vueltas y reescribir puliendo y buscando la coherencia y los
laberintos que lleven de un lugar a otro, con el desesperado
afán de sacar de esos pedazos de vida un microcosmos
de señales que puedan resultar caricia espiritual para
el depositario de ese proyecto que es ese otro ser humano
al que llamamos, con cierto distanciamiento, lector.
“También existe una segunda
arista del asunto; la pregunta que se repite en cada misiva
o e mail que me llega: ¿Quién es El Diablo Ilustrado?
”Los hay que dirigen su sed detectivesca
hacia un nombre omitido, pero lo que prima entre los que se
repiten la pregunta es el afán de tener detalles espirituales,
de conocer vivencias, de saber quién está detrás,
como ser humano, de los escritos.
”No obstante, estoy plenamente convencido
de que yo no soy El Diablo Ilustrado; esa denominación
es como una contraseña colectiva, una especie de alma
común, en la que muchos soñadores hemos depositado
un punto de encuentro con la cultura universal.
”En todo caso, a mí lo que se me ocurrió
fue lanzar la convocatoria con el rótulo El Diablo
Ilustrado, una citación a todo el que quisiera entrar
a esa fiesta de fantasmas de la poesía, a esa cofradía
ajena a todo interés que no sea amor. Por ello, estas
“Confesiones…” no son exactamente de El
Diablo Ilustrado —que es un ser colectivo—, sino
de quien lo ha escrito. Quienes querían saber algo
de él tienen suficiente material investigativo en este
nuevo libro.”
En una reseña
que publicó sobre el libro Pascual Serrano en el sitio
web Rebelión
dijo, “a través de El Diablo Ilustrado se descubre
una sociedad enamorada de la cultura, del amor, de la coherencia
y de la dignidad. ¿Consideras que estas definiciones
se ajustan al libro?
“Recuerdo ese amable artículo
de Pascual en Rebelión y creo que él intentaba
hallar las razones del éxito que ha tenido el libro
y quizá dio con ellas.
”Los principios en que se basa esta
cofradía vienen de las mejores huellas de la cultura
universal, del reino de la poesía; del desprecio a
la sociedad de consumo, a los intereses materiales, a la avaricia,
la pompa, el lujo. Es la petición de un abrazo y la
invitación a salir caminando por los laberintos de
los enigmas en busca de la verdad, de la entrega, la sencillez,
el amor.
”En tiempos como estos, donde suelen
ser signos globalizados la avaricia, la ostentación,
el individualismo, suele asombrar que alguien haya estirado
una mano humilde y limpia y que tantos la estrechen. Pascual
comprendió la esencia del fenómeno, que no está
en méritos literarios del autor, sino en la fe de lanzar
un grito a sabiendas de que este pueblo, y especialmente la
juventud cubana, acudirían de inmediato para auxiliar
al necesitado mostrando las raíces soñadoras,
solidarias, justicieras que posee. Y esta Feria Internacional
del Libro en Cuba tiene una prueba más contundente.
”Es cierto que las llamadas dos partes
de “El Diablo Ilustrado”
han sido codiciadas a todo lo largo y ancho del país,
pero ha sido ampliamente superada esa ansiedad colectiva por
“Cien horas con Fidel”, lo cual hay que verlo
no solo como un reconocimiento febril del pueblo a su máximo
líder, sino como un homenaje a sí mismo, a su
nivel cultural y su ubicación identitaria como nación
y al espíritu con que asume sus batallas y sueños.”
Tus lectores, en
su mayoría jóvenes, te han convertido en todo
un personaje literario por ser el autor del best seller cubano.
¿Qué compromiso social genera esto?
“No me agrada mucho la categoría
best seller, pues suele asociarse a una literatura simplona,
de fórmulas para el éxito; pero aceptémosla
como alusión a un libro muy vendido.
”Tienes toda la razón en cuanto
a la presión que se siente cuando ves la pasión
con que se recibe un producto espiritual. Me salva del pánico
el anonimato, puedo disfrutar el comentario de los jóvenes,
ver el amor con que sueñan o describen a ese personaje-autor,
o incluso escuchar sus críticas —más descarnadas
en la medida en que no tienen delante a la víctima.
”Pero a la hora de asumir un nuevo
texto desde “El Diablo…” te cae el peso
de ese amor tan diverso e intenso. La única solución
que he hallado hasta ahora es intentar salirme de todo formulario
y pensar sobre todo en tres cosas: necesidad de lo que voy
a decir, descubrimiento en la manera de decirlo y utilidad
que pueda tener eso que pretendo decir.”
¿No es paradójico
que “El Diablo…”, enemigo del consumismo,
sea un material tan consumido?
“Me estás haciendo una trampa
en los términos que empleas en esa asociación
consumismo-consumido; se rompe toda paradoja si lo planteas
como que “El Diablo…”, enemigo del consumismo,
sea un material tan abrazado.
”Esto me abruma de manera tal que
tengo que pelear cada día contra mis diablos internos
para que la vanidad no me invada. Ni habitando mil vidas como
el más fiel enamorado lograría rozar siquiera
el merecimiento de tanto amor recibido.”
A los que hemos disfrutado
de la lectura de esta segunda parte nos impresionó
que cada capítulo del libro comienza con una canción
de tu autoría. Ahora que te conozco sé que eres
un eterno trovador ¿Cómo se autodefine “El
Diablo Ilustrado”: como un escritor que canta o un trovador
que escribe?
—Cuando miro de lejos ese libro me parece una especie
de extraña novela autobiográfica. Digo extraña
porque hay maneras muy diversas de contar.
Ciertamente, cada capítulo parte de una canción
que lo encabeza con su texto; pero en las narraciones encuentras
relatos, crónicas, cuentos, noveletas, diarios…
creo que intenté apresar la idea de cada canción
como la historia me lo pedía.
“Dentro de esa diversidad siento
un hilo común que es la búsqueda del amor en
el tiempo. El amor, como proceso de aprendizaje, cultural,
histórico, un 'amoldaje' del alma en interacción
con el entorno y la huella que cada mujer dejó en mí.
”Escribiendo me fui llenando de asombros,
era como mirar hacia atrás y ver que se me abría
un libro de aventuras. Me parecía por momentos que
me dejaba arrastrar por la imaginación pero no, es
que he tenido el privilegio de amantes y amigos fabulosos;
de un tiempo duro y divino, de un país que es un poema.
”Y ¿será, ciertamente,
que he sido privilegiado, o que cada cual tiene la existencia
colmada de pasajes tremendos como versos, pero no los evoca
ni escribe?
“Me veo claramente”... diría
con su canción Silvio
Rodríguez mirando hacia atrás; y estoy con una
guitarra, pero también encerrado en mi cuarto escribiendo,
o al amparo de una fogata en pleno monte bebiéndome
unos ojos intensos como aguacero, estoy, en fin, en muchas
partes.
”Creo que no me definiría ni
como escritor que trova ni como trovador que escribe; soy
alguien que habita estos días buscando su felicidad
en la de los demás y que intenta transmitir eso por
la vía que en cada instante le parece más adecuada.
”Claro que otra cosa es lograrlo,
pero al menos, ese es el intento al que no renuncio; por eso
creo que no soy nada aunque lo sueño todo.”
(Tomado de www.cubasi.cu)
|