| Adiós
al Kindelán del ring
Por Joel
García

A partir de enero del 2008, Kindelán
pondrá su valiosa experiencia al servicio de niños
y jóvenes.
(Tomada de www.radiohc.cu) |
En el deporte cubano de los últimos
25 años solo dos atletas han encumbrado el apellido
Kindelán en la fama popular. El primero, Orestes, desde
el béisbol santiaguero. El segundo, Mario, desde el
boxeo holguinero. Ambos, orgullo de sus tierras natales y
de Cuba.
Por eso no dejó de ser noticia entre
nosotros —alegre, merecida y justa— el anunciado
retiro del boxeador Mario Kindelán, previsto para la
próxima edición del torneo nacional Playa Girón,
cuya sede en enero de 2008 será precisamente la bien
llamada Ciudad de los Parques.
El doble campeón olímpico
—Sydney 2000 y Atenas 2004— y tres veces titular
mundial —Houston 1999, Belfast 2001 y Bangkok 2003—
colgará definitivamente los guantes con la distinción
de ser el peso ligero (60 kilogramos) más laureado
en la historia del boxeo amateur.
Considerado por algunos como el mejor púgil
de Cuba en la última década (1996-2006), Kindelán
descolló por su depurada técnica, al tiempo
que era un verdadero maestro sobre el ring por su alto concepto
del esquivo y el efectivo golpeo.
Holguinero de nacimiento, el también
doble monarca de los Juegos Panamericanos —Winnipeg
1999 y Santo Domingo 2003— recibirá en ese
propio territorio el último aplauso, el cual deberá
estar a la altura de su aporte al concierto deportivo. Mario
Kindelán es de lo mejor que ha subido a nuestros cuadriláteros
en todos los tiempos. ¡No lo dude nadie!
La última
pelea no ha finalizado.
Para Kindelán el boxeo no concluyó con la pelea
de hace dos años contra el joven inglés Amir
Khan, quien le pidió la revancha en 2005 tras caer
derrotado en la final de los Juegos Olímpicos de Atenas.
Fue la última actuación amateur del inglés
—por cierto beneficiado por los árbitros—
antes de dar el paso hacia el profesionalismo.
Ese combate fue solo un capítulo
más en la brillante carrera del pugilista cubano, actual
comisionado de la disciplina en Holguín.
Y precisamente en esa labor desarrolla ahora sus más
encarnizados duelos, pues tiene el compromiso de guiar el
camino de triunfos de esa provincia, cuna de campeones mundiales.
Kindelán lo sabe de sobra, aunque dice no estar preparado
para el retiro planificado, ese para el que nadie nunca encuentra
palabras concluyentes.
Enero de 2008 le parece lejano todavía y prefiere concentrarse
en el trabajo diario con niños y jóvenes en
la Academia, en las calles. Le diremos entonces un adiós
formal, pues Mario Kindelán estará siempre tirando
swines, ganchos y rectos al mentón entre nosotros,
en su Cuba querida
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