| Magnetizadores
en cultivos protegidos, una realidad en Cuba
Por Míriam
Zito
En plena marcha de la Revolución
Energética en Cuba, la aplicación de magnetizadores
reviste suma importancia dado el ahorro energético
que representan, su incidencia en la prolongación de
los ciclos de mantenimiento, y en la conservación y
vida útil de equipos e instalaciones industriales.
Destinados a eliminar las costras en instalaciones
intercambiadoras de calor, como calderas, calentadores y sistemas
de enfriamientos, entre otros, su principio de funcionamiento
se basa en la interacción del campo magnético
y el agua bajo determinadas condiciones, lo que origina una
variable en las propiedades físico-químicas
del vital líquido.
Según estudios, la existencia de
sales cargadas eléctricamente en el agua propician
una reacción ante el campo magnético, con variaciones
que favorecen eliminar incrustaciones dañinas que entorpecen
el flujo.
El trabajo ”Riego con agua tratada
magnéticamente en la estimulación del crecimiento”,
del máster en Ecología y Sistemática
Yilán Fung, joven investigador de la Universidad de
Santiago de Cuba, resulta un aporte exitoso para estimular
el rendimiento de cultivos como el tomate y el pepino.
Presentada en la última exposición
nacional Forjadores del Futuro,
consiste en aplicar magnetizadores en los sistemas de cultivos
protegidos, adaptables en función de la especie y de
las características físico-químicas del
agua.
Inofensiva para el medio ambiente por los
bajos niveles de inducción magnética que implica,
su uso elimina incrustaciones en los sistemas de riego.
Según su autor, el costo de la inversión,
que varía según el sistema de tuberías
instalado, resulta económico, pues puede recuperarse
con el incremento del rendimiento agrícola, el ahorro
de productos químicos y el alargamiento de los mantenimientos.
Tradicionalmente aplicados en la esfera
industrial, los magnetizadores irrumpen ahora con fuerza en
la esfera agrícola, con exitosos resultados en sistemas
de cultivos protegidos en la oriental provincia de Santiago
de Cuba y en otras empresas agrícolas del país.
No solo se utilizan en la agricultura, sino
también en la esfera industrial y de la salud a tenor
de los efectos de los campos magnéticos en el diagnóstico
y terapéutica de enfermedades como el cáncer,
el SIDA y la insuficiencia renal.
Se ha comprobado que resultan provechosos
en biotecnología, el manejo de plagas y enfermedades
que afectan los cultivos y para lograr mayor eficiencia energética.
Único centro dedicado a ese tipo
de investigaciones en la Isla, el Centro Nacional de Electromagnetismo
Aplicado (CNEA), ubicado en Santiago de Cuba, rige estudios
al respecto y la formación de técnicos y profesionales
en este campo.
Creado el 16 de enero de 1992, sus resultados
están relacionados con la industria, la agricultura
y la salud.
Entre sus aportes principales figuran distintos
modelos de magnetizadores, tanto para el tratamiento de agua
y sistemas industriales donde exista intercambio de calor
como calderas, calentadores, sistemas de enfriamiento y columnas
de destilación.
En la esfera de la salud, sus especialistas
prosiguen investigaciones sobre los efectos del campo magnético
en el tratamiento de tumores malignos, y en la agricultura
estudian el incremento de la productividad en cultivos de
vegetales y el agua tratada magnéticamente.
Adscrito a la Universidad
de Oriente, los técnicos y especialistas del CNEA,
en su mayoría jóvenes, estudian, desarrollan
y generalizan aplicaciones del campo electromagnético
en todas las esferas del quehacer socioeconómico del
país.
Sus tres departamentos: Bioelectromagnetismo,
Industria y Bioingeniería responden al carácter
multidisciplinario del centro, donde también se imparten
cursos de calificación, posgrados y maestrías.
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