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Sagrado deber
Un joven que, desde su Unidad Militar, teje sus sueños
del futuro.
Por Isabelle
Días de sudor y de hacerse a la
costumbre de nuevos sonidos, disparos, alarmas y de la jerga
en el ejército. Días de ardua preparación
física, militar y política.
Así comenzó su experiencia
Oandy Martínez Graverán tras ser llamado al
cumplimiento del Servicio Militar Activo.
Terminada la etapa de preparación,
fue asignado junto a sus compañeros a una Unidad Militar
de Arroyo Arenas, en la capital cubana, donde formarían
parte de las brigadas
de la campaña antivectorial contra el mosquito Aedes aegypti.
Desde su llegada, ojos avezados
le ofrecen la responsabilidad de fungir como Secretario General
del Comité UJC
de la unidad. Su desempeño mucho tiene que agradecer
a los conocimientos adquiridos en la Escuela de Formación
de Trabajadores
Sociales de Viñales, en Pinar
del Río.
“Mi objetivo aquí es hacer trabajo político-ideológico,
ayudar a erradicar cualquier problema: ausencias, indisciplinas,
malestar. Mis compañeros son de mi misma edad y en
ciertos momentos se me hace difícil la labor, aunque
soy bastante perseverante. Sin embargo, con el tiempo algunos
soldados se acercan a contar conmigo y eso es lo importante”.
Pero su quehacer no se circunscribe únicamente
a esto. Al inicio y al final de cada jornada se le ve enfrascado
en su labor de mochilero. Entonces entregar,
guardar y recoger el equipamiento necesario para las lides
de control de vectores suelen ser sus acciones prioritarias.
Sin embargo, Oandy no se siente alejado de sus compañeros,
pues en reiteradas ocasiones va al terreno con ellos.
Aunque el objetivo principal es el trabajo
en la campaña antivectorial, no se deja atrás
la preparación militar. “En la mañana
—explica— funcionamos como una unidad regular
y en la tarde nos centramos en el trabajo ingeniero focal”.
A pesar de que para algunos jóvenes
el Servicio Militar se dibuja como una etapa algo tortuosa,
Oandy lo ve con otros ojos; como algo más humano y
necesario, que prepara al hombre en su nivel de responsabilidad,
consagración al trabajo y disciplina.
Periodista en ciernes
Una necesidad casi imperiosa de comunicarse lo acompaña
desde niño. Quizá por ello, desde temprana edad,
este joven enfila sus deseos a la conversación y al
incesante intercambio con los demás.
“En la Escuela de Formación
de Trabajadores Sociales de Viñales finalizo mis estudios
y hago el compromiso por diez años. Ahí me dan
la posibilidad de estudiar una carrera universitaria. Después
del año opto por Periodismo y me la otorgan por mis
buenos resultados académicos”.
En algunas personas los sueños se
arraigan con una fuerza incontenible. Tal es el caso de Oandy,
quien toma cualquier oportunidad para desarrollar sus potencialidades.
Por ello, al llegar a la unidad se implica en el espacio Sonido
Joven, de su radio base.
"El programa tenía entre media
hora y 45 minutos. Ahí tratábamos varios temas,
entrevistábamos, hablábamos sobre la vida interna
de la Unidad Militar. También me involucré en
un noticiero radial de diez minutos de duración. Estaba
organizado por el Comité de Base del Batallón
y el político de la Unidad Militar. En los dos casos
yo era el conductor y se lograba la interactividad, creo que
todo salía bien a pesar de los pocos recursos."
Aunque le faltan algunos años para
desempeñarse profesionalmente, el joven Oandy va tejiendo
en su mente el camino a seguir:
“Aspiro a relacionarme con todo
tipo de personas. Me gustaría contribuir a la solución
de problemas que tenga la gente, informar, dar a conocer personalidades
y hechos que todavía están escondidos. No trabajar
para ser reconocido, sino por hacer algo bien, algo que me
guste”.
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