| Joaquín
Albarrán, gloria de la Medicina
Por Rolando García Blanco

Aunque adoptó a Francia por
patria, Joaquín Albarrán nunca olvidó
que era cubano.
(Tomada de www.bvs.sld.cu) |
Al médico cubano Joaquín Albarrán
y Domínguez se le tiene como símbolo de las
generaciones de especialistas hoy dedicadas a la Urología.
Hace 145 años que nació el 9 de mayo, en Sagua
la Grande, Villa Clara, esta ilustre personalidad mundial
de las Ciencias Médicas.
Aunque de vida relativamente corta (murió en París,
a los 51 años de edad, el 17 de enero de 1912), su
trabajo investigativo fue muy intenso. Sus conocimientos enciclopédicos
aplicados a un dominio especial de la Medicina hizo que fuera
considerado el más completo de los urólogos
modernos.
En su condición de bacteriólogo demostró
el papel patógeno de la bacteria piógena (de
Albarrán y Hallé), identificada posteriormente
como Bacterium-coli en las infecciones urinarias. Hábil
cirujano, practicó por primera vez la ureterolitotomía
por cálculo del uréter pelviano, y realizó
numerosas intervenciones operatorias que acreditaron su talento
renovador.
Entre los trabajos más relevantes que mucho le han
valido a la modernidad de la urología aparecen “Enfermedades
quirúrgicas del riñón y la uretra”
(1899), “Exploración de las funciones renales”
(1905) y “Medicina operatoria de las vías urinarias”
(1909).
De igual forma, realizó diferentes ensayos y aportes
instrumentales como la prueba de la poliuria experimental
para explorar la función comparada de los dos riñones,
antes y después de la absorción de cierta cantidad
de agua para estudiar así la marcha de la secreción
de cada riñón. Las investigaciones de este aspecto
tuvieron un saldo altamente favorable: permitió solucionar
el problema de la tuberculosis renal.
Esta eminencia médica, hijo de padre español
y madre cubana, cursó sus primeros estudios en el Real
Colegio de Belén, de los Padres Jesuítas. En
1872 viajó a Barcelona, donde se graduó de bachiller.
Allí, mediante una logia masónica, apoyó
la causa independentista cubana y aportó fondos para
la lucha. Incorporado en 1873 a la Universidad Literaria de
aquella ciudad, se gradúo cuatro años más
tarde de Licenciado en Medicina con notas de sobresaliente.
Su tesis “Contagio de la tisis” obtuvo en 1878,
en la Universidad Central de Madrid, el Premio extraordinario
del Doctorado-Hors de pair.
En la primavera de 1879 se trasladó a París
para ampliar sus estudios. Tiempo después se relaciona
con el famoso neurólogo francés Luis A. Ramvier,
reconocida autoridad en el campo de la Histología,
quien lo acepta entre sus discípulos en el Colegio
de Francia. A la vez asiste al Hospital donde hace amistad
con el célebre profesor Eduardo Brissaud, y acude al
laboratorio de Luis Pasteur para estudiar Bacteriología.
Tras aprovechar toda oportunidad para enriquecer sus conocimientos,
muestra de su acuciosidad profesional, en 1884 se presenta
entre 400 aspirantes y obtiene por oposición una de
las 48 plazas de interno en Medicina y Cirugía de los
Hospitales y Hospicios de París.
Durante el periodo de internado se orienta definitivamente
hacia la cirugía y se especializa en intervenciones
quirúrgicas dentro del campo de la Urología.
Fue así como asumió la jefatura de la Clínica
de enfermedades de vías urinarias del Hospital Necker,
en 1890, y dos años más tarde, el cargo de profesor
agregado de clínica, en la Facultad de Medicina de
París. Como resultado de sus notables aportes resultó
electo Vicepresidente de la Asociación Francesa de
Urología.
Con el inicio del siglo XX lo nombran jefe del servicio de
Urología del Hospital Necker, y al retirarse el maestro
Guyón, de la Cátedra de Clínica de enfermedades
de las vías urinarias, de la Universidad de París,
fue designado su sustituto. Miembro de prestigiosas instituciones
científicas mereció valiosas distinciones y
premios; en 1907 el Gobierno francés lo honró
con la condición de Oficial de la Legión de
Honor.
Su amor por la tierra en que nació quedó demostrado
al escribir en una revista de la época: "Si los
azares de la vida me han hecho adoptar por Patria a la gran
nación francesa, nunca olvido que soy cubano y siempre
tenderán mis esfuerzos a hacerme digno de la Patria
en que nací".
Esta sentida declaración aparece grabada en el pedestal
de la estatua que en su homenaje se levanta en Sagua la Grande,
su pueblo natal.
(Tomado de www.granma.cubaweb.cu)
|