| Amor
que brota por las venas
Por Yusmileydis
Verdecia Mengana
Es una madrugada tranquila. Todo en el laboratorio
inspira silencio. La luz que se filtraba por la puerta entreabierta
le anuncia siempre la llegada de algún paciente. Mientras,
la joven que hacía guardia mira con ansiedad la noche,
alista los fríos e insensibles instrumentos que empleará
con el próximo caso.
Llega inesperadamente la mañana.
Sus ojos, entornados por el sueño, le ofrecen la luz
del día. El aire late a su alrededor y el fuerte olor
a utensilios y productos de laboratorio clínico se
esparcen por doquier. La joven recibe con una acostumbrada
sonrisa a sus compañeras de trabajo y realiza sus rutinarias
actividades matutinas. Ahora se despide. Solo que en ese instante
no imaginó que sería por algunos años,
que aquellas noches de guardia acariciarían una y otra
vez su recuerdo y quedarían guardadas en la memoria
y la distancia.
A sus 20 años, ya graduada de técnico
medio, Yurait Aldana Zamora es propuesta para cumplir misión
internacionalista en Venezuela. Al ser llamada, estudiaba
la Licenciatura en Tecnología de la Salud, en la especialidad
de Laboratorio Clínico.
Sin tiempo para pensar
“La noticia me sorprendió y me alegró
mucho. No lo podía creer. Entendía mi compromiso.
Siempre nos hablaron de nuestra disposición ante cualquier
misión, pero los temores a trabajar lejos… lejos
de tu familia, de tus amistades, tu país, en un lugar
desconocido, me preocupaban y a la vez me asustaban. Aunque
en realidad todo fue tan rápido que no me dio mucho
tiempo pensar en estas cosas. Solo atiné a buscar un
teléfono y avisarle a mis familiares y amigos.
“Cuando llegó mi mamá,
preparamos todo cuanto antes y corrimos para la Dirección
Provincial de Salud, en Ciudad
de La Habana, donde debía presentarme a las dos
de la tarde… y donde nos despediríamos todos.
Allí tuvimos un poco más de tiempo para conversar,
reírnos, llorar”.
Lágrimas,
besos, abrazos
“Llegó la hora de marcharse. De allí los
transportarían a la escuela Salvador
Allende, donde estarían ubicados durante el período
de los trámites y las instrucciones.
“Lágrimas, besos, abrazos… la partida.
Fueron muchas emociones juntas. Era la primera vez que me
separaría de mi mamá, mi padrastro, mi hermano,
mis amigos, en fin de todos. Sabía que iba a extrañar
mucho, pero cuando el amor por tu profesión, por lo
que haces brota en las venas, y lo puedes palpar junto a la
sangre que te hace latir el corazón, piensas que tienes
que ser fuerte.
“Nos fuimos un 8 de octubre,
recuerdo. Era la primera vez que montaba en un avión…
y confieso que les tengo mucho respeto. Al llegar, nuevos
ambientes, nuevas personas, el encuentro con otros colaboradores…
fue todo muy emocionante.”
“Adoro
a mis pacientes y ellos a mí”
“Siempre trato de que el paciente se sienta relajado,
con confianza y seguro de mí. Para eso debo estar muy
concentrada en lo que estoy haciendo,
“Nuestro trabajo es muy importante y delicado. Si la
técnica que empleamos es poco sensible, si tiene un
bajo valor predictivo o nos equivocamos en el diagnóstico
dando un resultado falso, podemos provocar que el médico
le dé al paciente erradas indicaciones, incluso algún
medicamento no debido y traiga problemas mayores.
“Adoro a mis pacientes y ellos me
adoran a mí. Te das cuenta de que cada experiencia
vivida con cada persona, es irrepetible”.
… Faltan
tantos días
“Ya llevo ocho meses, y realmente ha sido una experiencia
maravillosa, única, todo nuevo: la ciudad, las personas
con quienes te relacionas, la cultura, el medio donde trabajas,
donde vives. Ya con el devenir del tiempo te vas acostumbrando
al cambio, te aclimatas un poco.
“Al principio el tiempo parece una
eternidad, pero con el bregar del trabajo ves que los días
pasan volando. Unos amigos me mandaron un almanaque hecho
por ellos, de lo más bonito por cierto, y empecé
ya mi conteo regresivo.
“Todas las noches al acostarme
me digo: faltan tantos días para las vacaciones. En
realidad estoy deseosa porque llegue septiembre. Extraño
mucho el compartir con mi familia, mis amistades, cocinar
junto a mi mamá, a quien le debo mucho y amo con la
vida. No solo por acariciar mis sueños y cuidar de
mis cosas, sino por lo importante que se ha vuelto en mis
días.”
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