| Aplican
en Cuba células madre ante infarto agudo
Por Míriam
Zito
La realidad supera muchas veces la ficción, y es lo
que ha sucedido en el Centro
de Investigaciones Médico-Quirúrgicas (CIMEQ) con la aplicación
de células madre hematopoyéticas en pacientes
con infarto agudo del miocardio.
Realizado por un equipo médico encabezado
por el doctor Ángel Gabriel Obregón, ha dado
ostensibles resultados al elevar en un 11 por ciento la fracción
de eyaculación del corazón, variable que mide
la eficacia del músculo vital.
.
Modesto en extremo, Obregón rehúsa brindar detalles
al respecto, pero sí admite lo exitoso del acto quirúrgico
en casos que estaban condenados a la muerte.
En realidad no es una técnica sencilla,
nos dice, porque se necesita un laboratorio y personal entrenado
en intervencionismo coronario, pero en Cuba existen condiciones
y personal calificado suficiente para aplicar esta técnica.
Es un método que reporta una mejoría
de la función contráctil del corazón,
y se convierte en una vía prometedora en el tratamiento
del infarto agudo del miocardio, afirma.
En la Isla se ha hecho aplicación
de este tipo de células en enfermedades cardiovasculares
agudas y crónicas, iniciadas en el Instituto de Cardiología
y Cirugía Cardiovascular, con buenos resultados.
Hematólogos, cardiólogos e
inmunólogos intervienen en esta compleja intervención,
que posibilita reactivar la parte necrosada del corazón
mediante el implante de células madre en el músculo
cardiaco o en la arteria que irriga el área afectada.
En el Centro de Investigaciones Médico
Quirúrgicas se ha aplicado ya en seis pacientes, con
resultados exitosos hasta el momento.
Se requiere previamente hacer todo un estudio
casuístico que abarca una coronografía, la implantación
de un stem fármaco activo, y después
de varios días, proceder al implante de las células
madre hematopoyéticas, provenientes de la médula
ósea del propio individuo.
Con colaboración internacional actualmente
con Brasil y España, los especialistas cubanos acometen
estos complejos procederes, cuyo costo resulta elevado en
países de alto desarrollo; en particular en el caso
del implante de corazón se eleva a unos siete mil dólares,
sin contar la hospitalización.
Jefe del Cardiocentro del CIMEQ desde hace
doce años y con una misión internacional en
Cabo Verde, Obregón nos dice: “En nuestro país
tenemos el logro, lo que más cuesta en el extranjero
es el conocimiento del hombre, y aquí gracias a la
Revolución existen profesionales que trabajan por la
salud del pueblo sin una remuneración especial, y como
parte de ellos me siento muy orgulloso”.
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