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Celia
Autóctona flor de la Revolución
Por Araima
Saco Pérez

Hasta su muerte, fue la insuperable
auxiliar de Fidel.
(Tomado de www.juventudrebelde.cu) |
Desde pequeña, Celia se preocupaba
muchísimo por los más débiles y menos
favorecidos. Su máxima era dar amor como escudo protector
para cualquier desamparo o desgracia. Y con sus acciones le
hizo honor, sin lugar a dudas, al nombre que le escogieron
sus padres cuando nació: Celia Esther de los Desamparados
Sánchez Manduley.
Su madre y su padre se prodigaban un amor
infinito. Estaban sumamente compenetrados. De esa urdimbre
amorosa, de esa conjunción de cariño, deber,
naturaleza, nació Celia, quien desde muy temprano reveló
la profunda afectividad que llevaba dentro. Siendo una niña
todavía falleció su madre, y solo las atenciones
y desvelos del padre, así como de toda la maravillosa
familia que poseía, pudo compensar tal pérdida.
Las relaciones con su progenitor eran especiales.
La joven constituía el orgullo del doctor, aunque nunca
pudo siquiera disimular los desasosiegos y preocupaciones
que sufrió mientras Celia estaba en la clandestinidad
y luego en la Sierra. Pero nada podía hacer al respecto,
pues sus actitudes eran el resultado y reflejo de valores
que él mismo le había inculcado.
Ella se destacó por ser fundadora
y dirigente de Movimiento
26 de Julio en el territorio oriental, y crear previamente
las condiciones necesarias para el desembarco del yate
Granma en las costas cubanas. También por tomar
el camino de las montañas y convertirse en un miembro
efectivo del Ejército Rebelde.
Desde entonces, y hasta su muerte, fue la insuperable auxiliar
del Comandante en Jefe Fidel Castro. No es posible hablar
de la Revolución sin mencionar su nombre.
El 11 de enero de 1980 se apagó la
vida de tan valerosa mujer, considerada la primera fémina
guerrillera en la Sierra Maestra y una alta dirigente del
Estado revolucionario cubano. Justísima y exacta es
la definición de Armando Hart, cuando dijo: "Celia
era y será siempre para todos sus compañeros,
la fibra más íntima y querida de la Revolución
cubana: la más entrañable de nuestras hermanas.
La más autóctona flor de la Revolución."
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