|
Expedición por la ruta de Martí en Pinar del
Río
Una expedición al Pan de Guajaibón
entre el 30 de noviembre y el 10 de diciembre, que recorrerá
la misma ruta hecha por José
Martí entre Paso Real de San Diego y Las Pozas, será
organizada por la Unión
de Historiadores , la UJC
y la Sociedad Espeleológica de Cuba.
Pedro Luis Hernández Pérez,
investigador de la Unión Nacional de Historiadores,
precisó a Guerrillero que
la relación de José Martí con la provincia
de Pinar del Río en el siglo XIX ha sido objeto de
estudio de especialistas pinareños como César
García del Pino y Armando Abréu Morales.
Refirió que en esta oportunidad,
integrantes de tres comités espeleológicos:
Pinar del Río, La Habana y Ciudad de La Habana ubicarán
un punto en la ruta de Antonio
Maceo de Lomas de El Rubí a La Palma, en la cual
demoró tres días, y también delimitará
su posible cruce con el itinerario martiano, basándose
en los hallazgos bibliográficos hechos por García
del Pino y Abréu Morales, quien tiene un libro al respecto
que será publicado en la próxima Feria del Libro
por la editorial Loynaz.
El historiador García del Pino, quien
nació en Los Palacios, trabajó en el Archivo
de Indias, en el Archivo de Armas de Madrid, en el del Ejército
español y tiene un significativo número de libros
publicados, entre ellos uno recientemente titulado “Documentos
para la historia colonial de Cuba, siglo XV y XVI”.
Fue él quien se dio cuenta en sus
tantas lecturas que José Martí sí había
estado en Pinar del Río, no sólo una vez, en
la finca Balestena, sino en una segunda oportunidad. El propio
Apóstol cita ese recorrido y lo hace estando en Nueva
York.
Juan Carlos Rodríguez, historiador
de la Ciudad, refiere que en el libro de Abréu Morales
se citan diversas fuentes históricas, entre ellas el
propio relato martiano publicado en el periódico Patria:
“… recuerda a Patria el espectáculo que
vio en Cuba, al bajar del ferrocarril… camino del cerro
de las Pozas. ¡Qué palmar aquel tan melancólico;
qué color de sangre el de los pájaros aquellos;
qué riada tan tupida, por toda la borda del río,
buena para pelear; qué velo y pena los de la naturaleza!
Iba con Patria una lúcida caballería, con más
trenzas y lazos de los que convienen a un pueblo en servidumbre
y de pronto sintió que se le volvía en el pecho
el corazón: paró la rienda. Un negro joven con
las trabas de hierro de la cintura a los dos pies, hablaba,
del otro lado de la cerca, a una esclava cubierta de harapos.
Los espantó la cabalgata. Echó a huir por la
caña la infeliz. Se acurrucó al pie de la palma
el negro encadenado”.
Las fuentes vueltabajeras citadas aseguran
que en la medida que el movimiento conspirativo se consolidaba,
se incorporaban otros núcleos del occidente.
Afirman que cuando José Martí
tomó la decisión de visitar a Pinar del Río
fue porque tenía seguros contactos con los patriotas
de la región vueltabajera. Antiguos compañeros
suyos de la cárcel y el presidio vivían en la
zona de Las Pozas y La Palma.
Los nombres de José Inocente y José
Bonifacio Azcuy, de un tronco familiar de destacada trayectoria
revolucionaria, son los conspiradores con los cuales contactó
Martí, junto con los rebeldes y heroicos Socarrás
de la zona norte.
Esas familias de reconocidas ideas independentistas,
habían participado o apoyado la guerra del 68 y continuaban
su labor contra el colonialismo.
La actual expedición que ascenderá
el Pan de Guajaibón pernoctará en esta cima,
la mayor de la provincia, el siete de diciembre, aniversario
de la caída de Antonio Maceo, en una experiencia que
unirá a la historia, la arqueología y la espeleología.
El pasado año en esa altura fue ubicado
un busto a Maceo realizado por un escultor de Caimito, como
un simbolismo histórico y geográfico que tuvo
su antecedente en el Martí colocado en la cima del
Turquino,
cuya autora fue la pinareña Jilma
Madera.
(Tomado de www.guerrillero.co.cu)
|