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Fadev Sanjudo Rodríguez
Justo al medio
Por Mongui

El joven músico valora altamente
la labor de la escuela Amadeo Roldán.
(Foto: Richard) |
Fadev Sanjudo Rodríguez
le debe mucho a la enseñanza media. Allí le
tomó el pulso, con verdadera conciencia, a su pasión
musical. Antes hizo pininos, pero el nivel medio superior
formó su carácter de veras y le imprimió
aquella responsabilidad de la cual no ha podido desprenderse.
“Es cierto que mi comienzo
en la música se remonta a la niñez. Mi padre,
clarinetista, tocó 20 años en la Banda Nacional
de Conciertos y ahora dirige el cuarteto Ébanos de
La Habana. Todo eso influyó en mí, que empecé
precisamente con el clarinete, pero como no era muy estudioso
mi papá me sacó.
“Casi tuve que rogarle para volver
a la música. Él me propuso que optara por otro
instrumento y elegí la trompeta. Entonces entré
al nivel elemental en la escuela Adolfo Guzmán, con
un año de atraso, y luego pasé al nivel medio
superior”.
El salto no le viene por ascendencia, sino
gracias a su dedicación y esfuerzo. Solo cuando demuestra
con creces su valía, le es permitida la entrada a la
escuela Amadeo Roldán.
“Se hizo una selección. Nos
presentamos 12 y solo aprobamos tres. Yo con el primer escalafón.
“Aunque el plan de estudios tiene
proyectados cuatro años para la cátedra de viento-metal,
deciden graduarme en tres porque consideraban que yo había
vencido el programa antes de tiempo”.
Un talento como este no se detiene y puede
despreciarse. Por eso, rápidamente regresa al Instituto
Superior de Arte (ISA), donde estudia actualmente. Sin
embargo, ya él había presentado sus credenciales
desde el nivel anterior.
“En 2003 el maestro Roberto Sánchez
Ferrer me convoca para que integre el concierto de trompeta
y orquesta de Alexander Araturian y me presenta en el concurso
Musicalia, que es solamente para estudiantes del ISA, pero
conmigo hicieron esa concesión; pues todavía
no pertenecía al plantel. Con todo, obtuve una mención
especial.
“Ya en el ISA empiezo a trabajar en
el mundo de la música popular y mi primer proyecto
va dirigido a un espectáculo para el show del Cabaret
Nacional, dirigido por Ricardo Trillo. Posteriormente paso
a integrar el grupo Mediterráneo hasta que se disuelve.
Después, a colaborar con Alain Daniel.
“En cambio, nunca se desprendió
de la Amadeo Roldán, pues ya lo dijimos: la simiente
verdadera de su vocación quedó ahí.
“Actualmente soy profesor de la escuela,
aunque sigo con mi trabajo de solista en el Gran Teatro de
La Habana y en la orquesta de la compañía Ópera
de la calle, además de impartir conocimientos en la
escuela especial para músicos populares Félix
Varela; es decir, para aquellos que no se han graduado todavía,
pero le saben un mundo a esto.
“Esto constituye un reto, pues muchos de mis alumnos
me doblan la edad (tengo 21 años), lo cual me obliga
a superarme no solo como músico, sino en otras áreas
de la vida. Pero la comunicación fluye sin dificultad.
Ha sido un espacio muy bueno, ya que me he nutrido de ellos,
y ellos han recibido lo mejor de mí.
“En cuanto a la Roldán, siento
mucho apego por esa escuela. Para nadie es un secreto su tradición
formadora. Por ella han pasado músicos como Frank
Fernández y Javier Salva, entre otros.
“Cursar mi nivel medio en aquel centro
representó para mí un honor y considero que,
de ser posible, todos los músicos cubanos deberían
pasar por allí, porque te marca.
“Uno madura con esa experiencia, adquieres
verdadera responsabilidad como músico y reafirmas la
idea de si quieres o no ser un profesional en el giro. La
Roldán está justo al medio entre el nivel elemental
y el superior. Ni más ni menos”.
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