| ¿Acabará
el amor en siglo XXI?
Por Eliurka Milán Morejón
y Carlos Armando Cabrera Gutiérrez, estudiantes de
Periodismo y Comunicación Social,de la Universidad
de La Habana.

Amar es querer contar el infinito.
(Tomada de www.islalsir.blogia,com) |
Hablar de amor suele ser un tema demasiado
polémico por estos tiempos. El amor es el sentimiento
más amplio, humano, acogedor y hermoso que existe.
Reducirlo a un término sería restarle importancia
a su esencia o llevarlo a su fin. Nadie podría afirmar
que ha acabado o que puede correr el riesgo de ser cambiado
en este mundo posmoderno en que vivimos. Hacerlo sería
hundirse en la utopía de una estupidez certera y no
tan ilusoria.
Para muchos es como una escalera de oro por la que el corazón
se remonta a los cielos, es semejante a un árbol: se
inclina por su propio peso, arraiga profundamente en todo
nuestro ser y a veces sigue verdeciendo en la ruinas de un
corazón. Es la base de la existencia, su esencia y
su fin. Solamente por el amor conseguimos conocernos a nosotros
mismos, así como comprender el mundo y la vida. El
que corre sin amor no llega, va saltando de un sitio a otro
como un fuego fatuo. Amar significa colocar la propia felicidad
en la felicidad de los demás.
En la actualidad, muchos pasan inadvertidos por el amor y
ven el concepto "amar" sin el elemental significado
que ampara en su interior. Puede ser que enamorarse se haya
convertido en un sinónimo de beneficio, comodidad y
posibilidades, pero esto no significa que no se pueda llegar
a sentir esa inquieta ilusión de lo verdadero, puro
y eterno que propicia el amor.
El amor a la madre es el más grande y sincero entre
todos los que pueden cultivarse; nunca se corrompe, siempre
prevalece en el podio de nuestros corazones a pesar de los
disímiles obstáculos que puedan aparecer en
nuestras vidas.
El amor también puede expresare a través de
la amistad, como una gran prueba de afecto al prójimo.
El que tiene un amigo es porque posee un corazón inmenso.
Todo es amor: la vida, la risa, el llanto, la pena, la discordia,
el orgullo, y hasta la propia muerte. El hecho de pensar ya
es una muestra de que se ama.
El amor perdurará a través de los siglos, nunca
morirá, siempre existirá algo o alguien que
despierte en ti este sentimiento tan profundo, recóndito,
complejo, inexplicable, que lo abarca todo. Es magia convertida
en realidad, lo demás resulta banal y vacío.
El amor es la fuerza más grande que mueve la Tierra.
Existirá toda la vida. Si no amáramos no tendríamos
días, ni noches, ni por qué vivir. Todo lo que
se hace con amor se logra. Para dejar de amar en este siglo
tendría que desaparecer el mundo y ya es tarde para
eso. Estamos vivos y esto es un hecho tan real como el miedo
ante la posibilidad remota, pero cierta, de que acabe el amor.
Y lo peor: todavía seguimos sin hacer lo que hay que
hacer, y seguimos sin amar lo que hay que amar.
En un mundo sin fronteras, no dejes nunca de expresar un "TE
QUIERO". Demostrar el amor a las personas queridas es
un rasgo común de todas las sociedades, épocas
y países. Hay símbolos, hay expresiones, hay
demostraciones de afecto, amor y cariño. Existen costumbres
y tradiciones más específicas de cada parte
del planeta. Algunas más conocidas, otras desconocidas,
no dejan de sorprender los ritos que el ser humano ha manejado
a lo largo de la historia para demostrar el amor a su pareja.
Amar es esperar cuando todos se han ido, soñar cuando
no estás dormido, anhelar tu deseo más profundo,
añorar al ser querido. Amar es oír donde nadie
oye, escribir donde nadie lee, mirar sin ver a nadie, encontrar
lo que todos quieren.
Amar es luchar por un sueño, querer contar el infinito,
desahogarse en un mar de llanto, ilusionarse al pretender
que no se ha ido. Amar es extrañar bellos momentos,
es perdonar si te han herido, callar aunque no fuera preciso
e intentar asimilar un olvido. Amar es sufrir y llorar, quererte
abrazar y cobijarse en la soledad. Amar es vivir.
(Tomado de www.islalsir.blogia,com)
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