| Benny
Moré: un genio en estado puro
Por Pavel
López

Un talento que nació al margen
de las refinadas academias.
(Tomada de www.cmbf.radio.cu) |
Su condición de hombre humilde no
le impidió a Benny
Moré conquistar el Olimpo de los artistas excelsos. A
45 años de su desaparición física, aún
es recordado como uno de los máximos representantes
de la música popular cubana.
Sus dotes naturales para el
canto y su impresionante carisma sobre el escenario, lo instalaron
definitivamente en la memoria colectiva de nuestra nación.
Para muchos, el Benny era una obra de arte
en sí mismo, producto de una apoteósica mezcla
de influencias culturales, de las cuales bebió desde
sus primeros años de vida, transcurridos en la antigua
provincia de Las Villas.
El legado aborigen, africano, español,
franco-haitiano y asiático, que se agitaba en los pueblos
de esa región central, se instaló cómodamente
en la voz del artista, genuino defensor de múltiples
géneros, pero especialmente del bolero y el son, este
último calificado por expertos como la más fascinante
hibridación musical, junto con el jazz, del pasado
siglo.
Un talento que nació al margen de
las refinadas academias, inspirado por toques de tambor y
guateques campesinos, típicos de su ambiente natal.
Sin embargo, para Bartolomé Maximiliano Moré,
era más que suficiente.
Estaba destinado a brillar, y así
lo probó durante la década del 40, cuando exhibió
su talento en el escenario habanero animado por figuras de
la talla de Miguelito Cuní, Vicentico Valdés,
Barbarito Diez, Roberto Faz o Paulina
Álvarez, que engalanaban el universo radial de esa época,
junto a grandes bandas como la Riverside, Lecuona Cuban Boys,
Típica de Everardo Ordaz, entre otras muchas de altísimo
rango.
Benny se enamoró de estas formaciones
orquestales, que lo acompañaron por múltiples
escenarios.
Luego vino México, donde grabó temas como “Ensalada
de mambo”, “Mucho corazón” o “Encantado
de la vida”. Colombia, Venezuela, Puerto Rico y Nueva
York se postraron a los pies del intérprete, quien
nunca ocultó el carácter autodidacto de su formación,
construida, según afirmara en cierta ocasión,
a base de puro oído y un ritmo que le corría
por las venas.
Lo demás no es difícil predecirlo:
Una imparable carrera, presentaciones diarias, más
de 30 temas colocados entre los más exitosos de las
décadas del 50 y el 60 de la pasada centuria, el mito
en torno a El bárbaro del ritmo remontándose
hasta las alturas.
El 19 de febrero de 1963 la muerte lo sorprendió,
pero ya el Benny estaba inscrito en el panteón de los
clásicos de la cultura de Isla.
Para evocarlo basten las palabras del musicógrafo
Félix Contreras, quien lo ubicó un poco más
allá:
« (...) si la importante consagración
de El bárbaro del ritmo fuese poca, queda agregar que
en una ubicación serena y justificada dentro del gran
panorama de la música latinoamericana, el nombre de
Moré ocupa un primerísimo plano de eterno reconocimiento»1.
Notas
1-Contreras, Félix. La música
cubana: una cuestión personal. Ediciones Unión.
Ciudad de la Habana, 1995.
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