| Técnicas
biotecnológicas preservan plantas de interés
Por Míriam
Zito
La aplicación de técnicas biotecnológicas
para la preservación de plantas de interés ecológico
como parte de un abarcador estudio para el rescate de especies
forestales en peligro de extinción en Cuba, mereció
el Premio Anual en la categoría de jóvenes tecnólogos,
otorgado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y
Medio Ambiente.
Premiados también por la Unión
de Universidades de América Latina, estos resultados
le valieron ese alto galardón a la joven investigadora
Elisa Quiala Mendoza, del Instituto de Biotecnología
de las Plantas (IBP) adjunto a la Universidad
Central Marta Abreu, de Villa
Clara.
Entre las plantas, endémicas de la
región central de la Isla, se encuentran varias especies
de cuabal, localizadas en un área de la zona protegida
de Palo Malo, cercana a Santa Clara, la capital provincial.
El estudio incluye el empleo de los sistemas
de inmersión temporal para la propagación masiva
de variedades de interés agrícola, entre las
que figuran el plátano y la conocida caña santa,
extinguidas en muchos lugares debido a la urbanización.
Varios años de trabajo avalan la
obra de esta joven villaclareña, quien acomete ahora
un conjunto de proyectos que responden a intereses del Programa
Nacional de Reforestación.
Su tesis de doctorado sustenta una metodología
para la propagación masiva de la teca, madera preciosa
altamente demandada en el mercado para la fabricación
de mobiliario.
A la teca se suman otras especies de madera
preciosa como la caoba y el cedro, así como el pino
y la majagua.
Quiala Mendoza no es un caso aislado de
formación profesional, sino forma parte la hornada
de investigadores jóvenes formados por la Revolución,
que hoy rinde frutos en función de la economía
nacional, en este caso en el IBP.
Fundado en 1992, el Instituto adscrito a
la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad
Central, tiene entre sus objetivos el desarrollo de investigaciones
mediante la aplicación de técnicas biotecnológicas
con vistas al mejoramiento genético de especies y la
producción de semillas de alta calidad.
Cuenta con una biofábrica que posibilita
la vinculación con la producción y aporta varios
millones de vitroplantas al año.
Entre los métodos aplicados para
obtener nuevas variedades en caña de azúcar,
plátanos, papa y forestales, sobresalen la selección
de plantas élites de árboles perennes, cruzamientos
para el logro de híbridos, la mutagénesis, la
variación somaclonal y la transgénesis.
Sus técnicos y especialistas, entre
quienes prevalece un porcentaje mayoritario de jóvenes,
han realizado modificaciones a los esquemas clásicos
de producción de semillas, plantando las vitroplantas
directamente en el campo, con lo cual han incrementado el
número de minitubérculos y disminuido las multiplicaciones.
El Instituto, rector del asesoramiento técnico
del programa biotecnológico en el país con un
potencial de producción de más de 60 000 000
de vitroplantas, prioriza la propagación masiva de
plantas, el mejoramiento genético y la docencia de
posgrado.
Un amplio programa de posgrado posibilita
la especialización en función de la producción,
y la formación de investigadores destinados a centros
de investigación y docencia, además de cursos
y entrenamientos a más de 30 países del área.
Cuenta con un personal altamente calificado,
conformado en equipos multidisciplinarios que suman biotecnólogos,
mejoradores, fitopatólogos, fitotecnistas, biólogos
moleculares y especialistas en información, quienes
aseguran el éxito de los objetivos del centro y dan
respuesta rápida y efectiva a las necesidades agroeconómicas
del país.
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