| Los
bandoleros tienen su museo... en Andalucía
Por Alicia
Centelles

(Tomada de www.ronda-hoteles.com)
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En pleno casco histórico de la antigua
ciudad española de Ronda, en una casa de finales del
siglo XIX, el visitante tropieza con un singular museo, por
el tema a que está dedicado: el bandolerismo.
En España éste
fue un fenómeno social que floreció durante
el siglo XVIII, debido al empobrecimiento de la población,
acentuado por la invasión napoleónica.
Los historiadores definen el espíritu
del bandolero español como generoso y caritativo. Robaban
sin piedad a unos para, en ocasiones, ceder su botín
generosamente a otros. Realizaban un acto vil, y a continuación
eran capaces de insólitos actos de nobleza.
Con el nacimiento de la novela picaresca,
el bandolero se convirtió en pícaro, con la
habilidad física y mental que lo caracterizaba.
Un bandolero tan poderoso como un rey
Entre los bandoleros andaluces más famosos sobre el
que se ofrecen datos en el Museo del Bandolero, está
José María Hinojosa, el Tempranillo.
También llamado El Rey de Sierra
Morena, y famoso por su físico y su caballerosidad,
Hinojosa protagonizó numerosas anécdotas, como
la del pobre arriero a quien le entregó una gran suma
para que comprara un burro nuevo a un rico hacendado, y luego
envió a sus hombres a recuperar el dinero.
Todavía se conserva una copla sobre
este bandido andaluz: “Por la Sierra Morena va una partía/
y el capitán se llama José María/ ¿Quién
diría que el rey manda en España?¿Quién
lo diría?/ Cuando en la sierra manda José María/
¡Qué maravilla! Quinientos migueletes y no lo
pillan/ Lo buscan en Lucena y está en Sevilla”.
El último
bandolero andaluz murió en 1934
Según explican sus organizadores, el propósito
del Museo del Bandolero, en la ciudad andaluza de Ronda, no
es rendir homenaje a esos personajes míticos, sino
conservar parte de la historia de esa rica región española.
Documentos, libros, fotos, óleos, monedas, vestuario,
videos, armas y objetos personales se exhiben en esa instalación,
única de su tipo en el mundo.
Desde el siglo XVIII hasta principios
del XX, fue precisamente Ronda la urbe donde florecieron estos
hombres llenos de contrastes en sus actitudes y vidas, todos
con sus correspondientes alias, desde José Ulloa, el
Tragabuches, y Joaquín Camargo, el Vivillo, hasta Juan
José Mingolla, conocido con el sugestivo apodo de Pasos
largos, quien murió en 1934.
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