| Historia
de un Congreso
Un breve recorrido por los múltiples encuentros
de la enseñanza media nos da la medida de la madurez
alcanzada en estos años de Revolución.
Por Ramón
Torres

(Foto: Archivo) |
Cuando, entre los días
17 y 19 de abril de 1959, los estudiantes secundaristas se
reunían en la capital cubana para efectuar su Primer
Congreso Provincial Libre, estaban dando paso a una experiencia
inédita que con el tiempo iría in crescendo,
madurando, modificando…, a la vez que llevaba al tapete
las inquietudes de los jóvenes de una nueva era.
Entonces la tarea fundamental era —como continúa
siéndolo hoy día— defender la Revolución,
y se tomó el acuerdo de extender el propósito
en un diapasón más abarcador, con carácter
nacional, que tuvo su real materialización en julio
de ese mismo año.
Se desarrolla un movimiento
La iniciativa, por su propia esencia, tenía que crecer…,
y lo hizo rápido. Aquella masa perteneciente a la Asociación
de Jóvenes Rebeldes, llena de anhelos y sueños,
pasó a formar parte de una nueva organización
de vanguardia, la Unión
de Jóvenes Comunistas (UJC), bajo cuya propuesta se creó,
en 1962, la Unión de Estudiantes Secundarios (UES),
a la cual podían incorporarse todos los alumnos del
nivel medio.
Tuvo que pasar todavía algún tiempo para que
apareciese la Federación
Estudiantil de la Enseñanza Media (FEEM), hija directa
de las Brigadas Estudiantiles José
Antonio Echeverría, que desde 1967 habían sustituido
a la UES.
Se hace camino al andar
La nueva entidad, nacida el 6 de diciembre de 1970, surgía
como parte del fortalecimiento de las organizaciones de masa,
y desde el principio tuvo en cuenta la experiencia de quienes
la precedieron.
A decir de Luis Gómez Suárez (1) “(…)
la creación de la FEEM representó un paso de
avance en el desarrollo organizativo del movimiento estudiantil
y en su unidad con la UJC. De esta forma quedaba conformado
el sistema asociativo juvenil cubano, de gran impacto en la
socialización de las nuevas generaciones”.
Dos en uno
El año 1971 resultó muy provechoso para la recién
nacida organización, que ya entre los días 27
y 28 de enero —apenas tenía poco más de
un mes de fundada— celebraba su Congreso Constitutivo,
dedicado al aniversario 118 del natalicio de nuestro Héroe
Nacional José
Martí y al centenario del fusilamiento
de los ocho estudiantes de Medicina.
En diciembre del mismo año se reunía nuevamente
la FEEM en un II Congreso, para analizar el trabajo realizado
durante sus primeros 12 meses de existencia y trazar estrategias
necesarias que estimularan la buena marcha en el futuro, con
énfasis en la incorporación al Plan de Escuela
al Campo, como una de las principales tareas de apoyo al nuevo
proceso.
En pos del perfeccionamiento
Para 1973, ya la FEEM tenía bien definidos sus objetivos.
De ahí que entre el 24 y 27 de diciembre, al celebrar
su III Congreso, haya decidido definir con precisión
los deberes y derechos del estudiantado, así como los
méritos y deméritos a los cuales se hacían
acreedores.
El encuentro número IV sorprendió a la organización
en 1977, inmersos en los preparativos del XI
Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, que
se efectuaría en La
Habana al año siguiente. No es casual, entonces,
que se discutiera y aprobara el Informe de Balance, la Tesis
Central y los estatutos, así como las resoluciones
vinculadas a la magna cita juvenil.

(Foto: Archivo) |
Defendiendo
la Patria
La década de los 80 estuvo signada por una reafirmación
de la defensa nacional. Así lo patentizó el
Comandante en Jefe Fidel Castro, durante la clausura del V
Congreso de la FEEM en 1982, al referirse al papel de los
estudiantes y su participación en las jornadas políticas
durante los meses de mayo y abril de 1980 contra los enemigos
del país.
Tres años más tarde efectuaba el estudiantado
de la enseñanza media su VI encuentro nacional, esta
vez tomando distancia de toda proyección triunfalista.
En el informe se llamó a enfrentar dentro del estudiantado
cualquier manifestación negativa, el formalismo y la
falta de rigor en los exámenes.
Al arribar a su VII Congreso, la FEEM había madurado
considerablemente. Es por ello que ahora la preocupación
no se detiene solo en el proceso docente y la dedicación
al estudio, sino que va más allá, y los horizontes
llegan incluso a la inserción laboral de los graduados.
Período Especial
El derrumbe del bloque socialista europeo y la caída
de la URSS sumieron al país en una profunda crisis,
cuyos efectos también sufrió el estudiantado.
No obstante, la nación supo crecerse.
“La FEEM —explica Luis Gómez— no
permaneció al margen de la reforma operada en la educación.
Durante los años más difíciles de la
crisis la organización y sus afiliados se empeñaron
en fortalecer la calidad del proceso de enseñanza,
el aseguramiento del tránsito de los estudiantes por
el sistema educacional y la inserción laboral de los
graduados de la enseñanza técnica y profesional”.
En este contexto llega el VIII Congreso, en el cual se reafirma
la posición del estudiantado de defender el socialismo
y conservar los logros alcanzados.
El cónclave número IX se efectúa a la
altura de 1995, en coincidencia con el aniversario 25 de la
organización. Eran momentos de consagración
y velados esfuerzos recuperativos en el terreno económico,
y la reunión centró el análisis en la
enseñanza técnica y profesional y la labor política
e ideológica en los centros docentes.
Jóvenes del milenio
El arribo de un nuevo siglo viene acompañado de un
enorme convulsión revolucionaria. Hace poco se alcanzó
regresar al niño
Elián González, secuestrado en las garras imperialistas.
Estamos inmersos en una Batalla
de Ideas que llega a nuestros días.
Inicia el milenio con los jóvenes de la FEEM en su
X Congreso y un conjunto de programas revolucionarios que
dan un vuelco insospechado al sistema educacional. Pondera
el deseo de empinarse, y nuestros estudiantes son protagonistas
de proyectos trasformadores.
Sobre su marcha en la actualidad, sobre la reincorporación
de la juventud a las disímiles tareas, sobre el accionar
de la organización y su protagonismo indiscutible da
respuesta esta cita de marzo que resume, sin duda, la historia
de un Congreso.
(1) Autor del libro “FEEM,
tiempo de pensar”, Casa Editorial Abril. 2002.
|