| ¿Existe
o no el punto G? Por
Míriam
Zito
Aunque muchos aún dudan de su existencia,
la tecnología moderna permite ahora, mediante el ultrasonido,
conocer la ubicación exacta del punto G.
Investigadores italianos aseguran que tras
encuestar la respuesta sexual en un grupo de mujeres, encontraron
un área de tejido más grueso en aquellas capaces
de tener mayor cantidad de orgasmos.
Los resultados, publicados en la revista
New Scientist, profundizan en los criterios científicos
acerca de dónde debe estimularse para desatar el orgasmo.
Desde la década de los 80, la existencia
del punto G ha sido acuñado como una forma de explicar
por qué algunas mujeres podían alcanzar el climax
sexual a través de la estimulación vaginal,
mientras otras no.
Algunos expertos señalan que el término
ha creado una gran ansiedad entre aquellas que no pueden obtener
satisfacción de esta forma, así como a sus parejas.
La última investigación, realizada
en 20 féminas y publicada en la Revista de Medicina
Sexual, fue hecha pública por el doctor Emmanuele Jannini,
de la Universidad de L'Aquila.
Al aplicar el ultrasonido para medir el
tamaño y la forma del tejido ubicado más allá
de la pared frontal de la vagina —lugar donde se encuentra
el punto G—, explicó que en nueve de las mujeres
que afirmaron haber alcanzado el orgasmo vaginal, los tejidos
entre la vagina y la uretra eran más gruesos que en
las once restantes.
"Por primera vez, es posible determinar
con un método simple, rápido y económico,
si una mujer tiene o no un punto G", afirmó Jannini.
Sin embargo, el doctor Tim Spector, del
hospital Santo Tomás de Londres, dijo a New Scientist
que el tejido más grueso podría ser, en realidad,
parte del clítoris, otra área extremadamente
sensible.
"Todos somos diferentes. Algunas mujeres
presentan cierta área dentro de la vagina, muy sensible
y otras no. Pero no significa, necesariamente, que estén
en el área llamada punto G", especificó
la doctora Petra Boynton, sexóloga de la University
College de Londres.
Y aseveró que si una mujer se pasa
todo el tiempo preocupándose acerca de si es normal,
o si tiene o no el punto G, se centrará en una sola
área e ignorará todos los demás factores
que inciden en una relación sexual óptima.
“Lo mejor, reiteró, es entregarse
al sexo sin cohibiciones e intercambiar abiertamente con su
pareja, única forma de profundizar una relación
íntima que satisfaga plenamente al hombre y a la mujer”.
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