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Líos, errores, mitos y creencias
en la sexualidad
Por IWC

La pareja debe conocer plenamente
los aspectos esenciales de la sexualidad, para evitar
frustraciones o equivocaciones.
(Tomada de www.animextreme.cl) |
Una mentira repetida cientos de veces puede
ser confundida con una verdad. Algo similar ocurre con ciertos
mitos y creencias que, basados desde posiciones erróneas
o concepciones equivocadas y transmitidas a través
de generaciones, o simplemente aceptadas por muchos, nos hacen
equivocarnos respecto a muchos aspectos de nuestra sexualidad
y que, por desconocimiento, nos llevan a tomar decisiones
que en la mayoría de los casos implican consecuencias
inesperadas y frustraciones.
Fórmulas para
evitar el embarazo
Tan originales como disparatadas suelen ser unas cuantas ideas
que transmitidas entre los jóvenes, o algunos no tan
jóvenes, aseguran que evitarás el embarazo.
Posiblemente hayas escuchado que:
- No puedes quedar embarazada la primera vez.
- Evitas el embarazo si luego de tener contacto sexual te
lavas los genitales.
- Si lo haces en el mar o en una piscina no hay riesgo de
embarazo.
- Tampoco ocurrirá si lo haces de pie.
Naturalmente, todos estos “trucos”
son falsos. Puedes quedar embarazada desde la primera relación
sexual con penetración: basta un óvulo maduro
y un espermatozoide “dispuesto” para que el contador
marche a andar; lavarse, lamentablemente, no sirve más
que como elemento higiénico y nunca como anticonceptivo;
hacerlo de pie solo ayuda en cuestión de gustos, pues
existe la misma posibilidad de fecundación parado que
acostado. Y, por último, el contacto sexual en el mar
o en una piscina no impide quedar embarazada: el agua es más
amiga que enemiga de óvulos y espermatozoides.
Sobre aquello que
puede producir un embarazo y lo que no
Quizá hayas escuchado que existe la posibilidad de
quedar embarazada practicando el sexo oral, sobre todo si
te tragas el semen. ¡Totalmente falso! El sexo oral
puede resultar más o menos apetecible o placentero,
pero resulta indiscutible que no produce riesgo de embarazo,
porque no hay ninguna conexión entre el estómago
y el útero, al cual solo se accede por la vagina, lo
que descarta también la posibilidad de quedar encinta
practicando sexo anal. Son solo mitos nacidos del desconocimiento.
Lo cierto es que el sexo oral suele constituir
una vía de transmisión del VIH/SIDA y de otras
Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). Recuérdalo.
Otro rumor muy común descansa en
la posibilidad de embarazo sin penetración, algo poco
probable, aunque no imposible si se eyacula el semen cerca
de la entrada de la vagina.

El deseo sexual puede manifestarse
con la misma intensidad en el hombre que en la mujer.
(Tomada de www.abc.es) |
Acerca
de los anticonceptivos
Las píldoras
Sobre los efectos de las pastillas y, en general, los anticonceptivos
hormonales, se cuentan muchísimas historias: que engordan
mucho, que tienen efectos secundarios perjudiciales, que al
utilizarlos disminuyen el deseo sexual, que provocan esterilidad.
En todo lo anterior hay parte de realidad y parte de ficción.
Es verdad que la anticoncepción hormonal puede traer
algunos trastornos, en dependencia de la persona que las emplee,
sobre todo sin prescripción médica, pero también
existe un sinnúmero de creencias completamente falsas
sobre este método anticonceptivo, como son las siguientes:
- No es efectiva al comienzo y en la semana
de descanso.
- Hay que descansar después de un tiempo tomando anticoncepción
hormonal.
- Hay que estar un tiempo sin anticoncepción hormonal
antes de buscar un embarazo.
- Provoca malformaciones fetales.
- Aumenta la fertilidad y la posibilidad de embarazos gemelares.
- Provoca aumento de peso y várices.
- Cada mujer tiene indicada una píldora específica.
- Es necesario hacerse análisis para comenzar con la
anticoncepción hormonal.
Nada de esto está avalado científicamente.
Si realmente quieres saber cuáles son los verdaderos
efectos secundarios de la anticoncepción hormonal,
solo tienes que consultar el prospecto dedicado a cada tipo
específico.
Sobre el preservativo
“El condón
acaba con la pasión”. Estoy seguro que
más de una vez has escuchado esta afirmación
que, hay para ser honestos, puede tener algo de razón,
pero no por el condón en sí, sino por la creatividad
del momento de usarlo.
Veamos: ponerse el preservativo tiende a
romper el curso normal de la relación sexual, pero
también puede convertirse, si se le echa imaginación,
en parte del juego sexual: por ejemplo, si se pone entre los
dos, o si al muchacho se lo pone su pareja. Son pequeñas
variaciones que estimularían el empleo.
“Con el preservativo
no se siente nada”. Otro pensamiento muy de
moda. El condón está hecho de una capa de látex
muy fina y sí, se pierde algo de sensibilidad pero
no tanta como para alarmarse. Además, las ventajas
que ofrece (prevención del SIDA y otras ITS, unido
a la eficaz protección contra embarazos no deseados)
compensan con creces este detalle.
El tema de la tan llevada virginidad
Normalmente se entiende que alguien es virgen cuando no ha
realizado nunca el coito, es decir, la relación sexual
con penetración. Pero esta idea puede traer confusiones,
e incluso desplomarse cuando nos hacemos las siguientes preguntas:
“¿Es virgen quien ha mantenido prácticas
sexuales como el sexo oral o anal, por ejemplo, pero no el
coito?”, o “¿Las lesbianas que nunca han
tenido una relación con penetración, son siempre
vírgenes?”
Definitivamente, es un tema de mera definición.
Por otra parte, se dice que la virginidad
exige que el himen esté intacto. Según lo anterior,
el fenómeno es sólo cosa de chicas. Entonces
¿nosotros los chicos nunca fuimos vírgenes?
E incluso respecto de las damas, pueden surgir ciertas confusiones:
si una muchacha tiene el himen ya un poco desgarrado por el
borde, aunque no haya tenido ninguna relación sexual
por un golpe, o por ir en bici, por ejemplo (aunque no es
corriente, tampoco es imposible), entonces, ¿ya no
es virgen?
Estos conceptos de virginidad se basan en
el presupuesto de que la relación sexual tiene que
implicar necesariamente la penetración y en la creencia
de que la persona (en el caso de las féminas) posee
más valor si carece de experiencia sexual.
Por fortuna, la mentalidad está cambiando.
Hoy se le da menos importancia que antes al estereotipo de
la virginidad. Lo verdaderamente valedero es que la persona
disfrute de su sexualidad, y realice en cada momento las prácticas
que desee, con quien lo desee y tomando siempre precauciones
para no sufrir.
Sobre la primera
vez
Inexperiencia, dudas, incertidumbre y temor a indagar sobre
el tema producen casi siempre escalofríos en las personas
que se enfrentan a su primera relación sexual. Una
de las primeras, y lógicas inquietudes, es si se sangra
la primera vez.
Afortunadamente, la llamada prueba
de sangre, en la cual el esposo mostraba orgulloso
la evidencia de la pérdida de la virginidad en el lecho
matrimonial, ha quedado atrás en muchos lugares del
planeta. Contrario a lo que se suponía antiguamente,
el sangramiento no ocurre en todos los casos. Sangrar mucho,
poco o nada depende de cómo esté himen, de su
rigidez, de su abertura y de si no se ha roto ya, pues este
puede sufrir pequeños desgarros en el borde por diversas
situaciones cotidianas.
Otra interrogante es si la primera vez es
dolorosa, una creencia muy extendida entre las chicas. El
dolor normalmente viene del miedo, el desconocimiento y la
falta de información. Si estás tensa y nerviosa,
los músculos de la vagina se contraen y pueden dificultar
la penetración. Cuanta más confianza y comodidad
sientas con tu pareja, más relajada estarás
y, por supuesto, con mayor disposición para el coito.
Si no hay tensión, la primera vez no tiene porqué
ser dolorosa.
De hombres y mujeres
”¿Los hombres quieren sexo y las mujeres,
amor?”. Idea ampliamente difundida a partir
de un trasfondo cultural. Las relaciones sexuales se pueden
tener con amor o sin él, da igual que seas chico o
chica. A veces, sobre todo en la adolescencia, es frecuente
dejarse llevar por las opiniones de los demás o por
lo que está de moda, y se hacen cosas que en realidad
no se apetecen.
Eso, sin lugar a dudas, genera arrepentimiento.
En las cuestiones sexuales, como en todos los temas de la
vida, debemos reflexionar sobre lo que realmente queremos,
autoafirmarnos en lo que sentimos, tener criterio y no dejarnos
arrastrar por la corriente.
“¿Tienen los hombres mayor deseo sexual
que las mujeres?”. Cuestionamiento erróneo
sustentado por el estereotipo, todavía en boga, del
“macho” arcaico que mantiene muchas relaciones
sexuales, en detrimento de la mujer, educada bajo la mentalidad
judeocristiana, como apéndice y al servicio del varón.
Esta es la causa que aún coarta mucho
a las muchachas a la hora de tomar la iniciativa en las relaciones
amorosas o sexuales, y también hace que se inhiban
más que los chicos a la hora de hablar de sus deseos
y experiencias sexuales. Sin embargo, el hecho de que las
mujeres los oculten, no significa que no los tengan en la
misma medida y con la misma intensidad que los hombres.
Por otra parte, el mito es también
falso en lo que se refiere a los hombres. La idea de que ellos
“siempre tienen ganas” es una falacia y, como
sucede con las mujeres, si no les gusta una persona, no les
va a apetecer tener relaciones con ella. Lo que ocurre es
que somos mucho más abiertos (y a veces exagerados)
a la hora de hablar de la sexualidad, y alardeamos de nuestras
relaciones sexuales, por lo que a veces puede parecer que
no pensamos en otra cosa y que “cualquiera nos sirve”.
Pero no es así.
Lo que en el fondo anhela toda persona,
independientemente del género, es tener relaciones
sexuales con quien realmente nos atrae, con alguien que nos
interese; solo que para unos basta con que ese interés
dure un instante y, para otros, ha de mantenerse con mayor
estabilidad.
Ya lo dice una canción que no anda
nada equivocada: All you need is love (Todo
lo que necesitas es amor).
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primera vez
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