| El
mundo a tus pies
A todos y todas nos gusta resultar atractivos y aceptados,
lo cual no quiere decir que nos transformemos en top model
de revistas y telenovelas. ¿Cómo convertirnos
en seres interesantes?
Por Ramón
Torres

La inseguridad y los complejos conducen
al fracaso. ¡No permites que te gane el desaliento!
(Tomada de www.img177imageshack.us) |
Rebeca es trigueña, de grandes ojos
negros y una cinturita de avispa que contrasta con sus caderas
tentadoras. ¡Vaya…!, lo que se dice un bombón.
Lo mismo pudiera afirmarse de Rubén, pintado para protagonizar
películas o telenovelas. Cualquiera supondría
que, con las cualidades que les dio la naturaleza, viran la
escuela al revés: sin embargo, no son los más
“suertudos”.
Por el contrario, Zenaida y Juan Alberto, menos “bonitillos”,
tienen algo especial que seduce. La mayoría de los
varones suspiran por ella, mientras que las muchachas pugnan
por conquistarlo a él. ¿Por qué? Muy
sencillo: un toque personal los hace más sexy.
Algo más que un físico
Casi siempre los jóvenes –ellas y ellos–
creen que para lucir sexy deben parecerle a los patrones impuestos
por las revistas de moda. La cuestión no es tan así.
Cierto que la belleza física importa, pero no necesariamente
en correspondencia con aquellos arquetipos. Más bien
depende del punto de vista del observador.
Así, mientras para algunos su media
naranja debe ser alta, otros apetecen las bajitas; hay quien
prefiere un cuerpo delgado, en tanto otros se desviven por
los “envuelticos en carne”; o sea, que para gustos,
los colores.
Esto no quiere decir que descuides tu aspecto físico.
¡De ninguna manera! Higiene y buenos hábitos
han de formar parte de tu comportamiento. La regla número
uno será, entonces, actuar con naturalidad y cuidar
el realce de tus puntos positivos de manera que disimules
los negativos. Las personas activas y desenvueltas por lo
general resultan más atractivas.
Sexy seguros
Inseguridad y complejos solo conducen al fracaso. Por eso
debemos estar conscientes de nuestro valor. Cristina, estudiante
de un politécnico, sabe que su novio no es un Adonis.
En cambio, está chiflada por él:
“Me fascina su seguridad. Él destila optimismo
hasta por los poros y eso me agrada”, afirma.
Tampoco Yanet compite en hermosura con decenas de chicas del
pre, pero su modo de comportarse tiene loco al colectivo del
décimo uno, en el IPVCE
donde estudia.
“Es muy femenina –comenta un admirador–
y su conversación nunca resulta desagradable. Sin llegar
a la satería, parece que te desnuda con la vista cuando
habla. Casi todos los varones de la escuela están puestos
para ella porque es muy sexy y estimulante.”
Aunque esbeltez y belleza ejercen su influencia en el sexo
opuesto, la seguridad desempeña un papel fundamental.
De tal suerte, la mayoría de los jóvenes coincide
en que más que un cuerpo y una cara bonita, la sensualidad
y confianza triunfan comúnmente cuando de conquistar
se trata. Es decir, que si quieres que la gente te vea sexy
o pretendes “enganchar” a esa persona que tanto
te roba el sueño, los especialistas aconsejan asumir
estrategias imparables:
Valórate lo suficiente: Puede que
te disguste un poco tu flaquencia o esa grasita bajo el vientre.
Quizá sea el abdomen prominente o tus gruesos labios
que se asoman siempre invictos; pero de ahí a avergonzarte
debes poner una barrera. Practica un optimismo saludable y
verás que todos agradecerán tu compañía.
Sonríe: Una sonrisa franca y confidente
levantará hasta a los muertos. Te aconsejamos mantener
un rostro alegre que denote sentirte a gusto contigo en primerísima
instancia. Las personas melancólicas y tristes son
evitadas y rechazadas comúnmente.
Conversa: No importa de qué, pero
hazlo. El hábito de lectura te ayudará a introducir
temas diversos.
Destácate en algo: Esfuérzate
en el deporte, el canto o en los estudios. Mejora tu ortografía,
haz algo estimulante que eleve tu autoestima. Propónte
las cosas con muchas ganas y destierra la pasividad.
Mírale a los ojos: La persona segura
siempre lo hace. No des oportunidad a que piense que sientes
miedo o eres hipócrita. Desde el principio debes dar
a entender que confías en ti. ¡Jamás te
sientes inferior!
Respeta: Cuidado al criticar los defectos
y las faltas de los demás. No seas prepotente. Más
de las tres cuartas partes de los jóvenes entrevistados
para este trabajo considera mucho a la persona respetuosa.
Claro que no hay que exagerar, porque a veces se necesitan
ciertos “atrevimientos”.
Retírate: Si nada de esto funciona,
el cielo no se va a caer. Quizás esa persona te busque
luego. En caso contrario, ten por seguro que “no estaba
para ti”. Si tu físico no le gusta es su problema,
porque siempre habrá alguien que te tiene echado el
ojo y tú, ni cuenta te has dado.
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