| Comunicación
y confianza
Madres e hijos no siempre conversan
de manera adecuada, abierta y franca. Conozcamos la importancia
de establecer diálogos sinceros y sin tabúes.
Por Araima
Saco

Un hijo siempre, y bajo cualquier
circunstancia, es un hijo.
(Tomada de www.psicolxp.com) |
La relación madre-hijo debe basarse
en una buena comunicación, esa que va más allá
de la preocupación por las cosas cotidianas. Actualmente
los hijos prefieren franquearse y escuchar más los
consejos de los amigos que los de sus madres, los cuales se
tornan, generalmente, nulos.
Si desde la comunidad primitiva el hombre
sintió necesidad de comunicarse, ¿por qué
ahora, en pleno siglo XXI prescindimos o hacemos mal uso de
ella?
Quizá te habrá pasado que
muchas veces sientes recelo al acercarte a tu mamá
para contarle algo íntimo por miedo a su reacción.
Muy por el contrario a lo que otros piensan, eso no es lo
normal ni lo que debería ocurrir.
La adolescencia es una etapa de la vida
bastante compleja por la que todos pasamos. Sabemos que existen
muchas inquietudes, preocupaciones, conflictos generacionales,
que de una forma u otra influyen hasta a la hora de discernir
quién es la persona indicada para ayudarnos y cuáles
son los mejores consejos a seguir.
Entérate que investigaciones realizadas
y tutoradas por el Centro de Estudios
sobre la Juventud (CESJ), evidencian que el grado de complicidad
entre madres e hijos disminuye sobre todo al abordar temas
como la sexualidad y lo relacionado con la prevención
de las ITS, VIH-sida y el embarazo en la adolescencia. Las
drogas y sus peligros, así como la orientación
sexual, también se tornan neurálgicos e incómodos
a la hora de ser tratados.
Hoy quisiera destacar la importante de exorcizar
los temores y falsos tabúes con que seguramente vives
tú y tu mamá. Establecer conversaciones francas
y amenas es algo muy sano. Nadie está exento de cometer
errores, solo que algunos serían prevenibles con solo
sincerarse con la persona adecuada.
Por esta fecha celebramos en nuestros hogares
el Día de las Madres. Aprovecha entonces la festividad
y fija las bases para una relación más fortalecida.
Te propongo hacer un “inventario de cosas perdidas”,
que son las palabras y consejos no dichos, los afectos no
manifestados y evitemos que el tiempo pase sin antes recuperarlos
y encontrarlos.
Madres e hijos: establecer una buena conversación
permite que florezca la confianza, el amor, la sinceridad,
el apoyo, la comprensión, el respeto.
Aprendamos entonces no solo a comunicarnos,
sino también a escucharnos, pues, de esta manera, se
crece y ganamos todos.
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