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Y por eso estoy aquí
Por Lucila
Sonia

Un ejemplo que se multiplica día
a día.
(Foto: Archivo) |
A lo largo de 100 años, la imposición
por la fuerza de un enclave
militar en una parte del territorio cubano ha dado lugar
a decenas de hechos criminales contra los soldados guardafronteras
de la Isla, en una violación de la soberanía
nacional.
En la noche del 21 de mayo
de 1966, el joven Luis Ramírez López cumplía
su guardia fronteriza, y fue baleado por un soldado yanqui
desde el interior del camión que distribuía
el relevo de los militares de la Base Naval de Guantánamo.
Ningún combatiente de la frontera
había olvidado que en julio de 1964 había sido
asesinado Ramón López Peña, y por esto,
a cada paso frente a la litera del primer caído, cada
soldado lo rememoraría por siempre.
A partir del grave incidente de 1964, las
líneas de avanzada de las fuerzas cubanas fueron retiradas
hacia posiciones más alejadas de la marca divisoria,
pero no cesaban las groseras provocaciones desde territorio
usurpado.
La sangre generosa no ha sido derramada
en vano. Con cada nuevo soldado cubano se multiplica el ejemplo
de los jóvenes muertos en el cumplimiento del sagrado
deber de preservar su tierra, sus palmas y su bandera.
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