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Una obra singular sobre José Z. Tallet
Vivencias y recuerdos resume esta obra testimonial,
publicada por la Editorial Letras Cubanas
Por Míriam
Zito

Su sección Gazapos en la
centenaria revista Bohemia ha contribuido notablemente
a la limpieza del idioma en Cuba.
(Tomada de www.cubaliteraria.com) |
”Cosas jocosas en poesía
y prosa de la vida de José Z.
Tallet ”, publicado por la Editorial
Letras Cubanas, es una obra que sin ser autobiográfica,
resume paisajes de la vida y obra de este singular periodista
y poeta cubano.
En 520 páginas y una veintena de capítulos,
su autor Fernando Carr Parúas recrea de forma testimonial
mediante hechos, vivencias y recuerdos, la personalidad de
este hombre reconocido por su jocosidad y afilado verbo.
“Todo es narrado por Tallet, cuenta Carr Parúas,
durante las tardes de los dos días de la semana que
durante veinte años trabajamos juntos en cuestiones
del idioma”.
Nacido en Matanzas
el 18 de octubre de 1893, en sus 96 años de existencia
Tallet escribió poemas, crónicas e infinidad
de artículos con una originalidad tal, que dejaron
honda huella en la literatura y el periodismo cubanos.
Con estudios primarios y algunas asignaturas de los secundarios,
latín y griego en los Padres Paúles de su ciudad
natal, entre 1912 y 1915 asistió en el Heffley Institute
of Comerce, de Brooklyn, donde se graduó de contador
y perito mercantil.
“De su adolescencia y juventud la obra recoge vivencias
de su madre, su abuela y su tata, canciones,
adivinanzas, así como de su etapa estudiantil, y más
tarde evoca muchos recuerdos en que están presentes
personalidades de la cultura cubana”, explica el autor
de “Cosas jocosas…”.
Durante su estancia en Estados Unidos hasta 1917, Tallet sienta
las bases de su cultura autodidacta y llega a dominar diversas
disciplinas, en particular Historia y Lengua Española.
De regreso a La Habana, trabaja como oficinista, tenedor de
libros, secretario, cajero y escribiente, hasta que en 1926
ingresa profesionalmente en el periodismo, labor que no abandonaría
nunca.
José Z. Tallet fue traductor de cables,
jefe de departamento y director del magazine del periódico
El Mundo (1927-1933); subdirector del diario Ahora (1933-1935);
editorialista de El noticiero mercantil (1936); redactor de
la revista Baraguá (1937), así como articulista
y cronista en El País y El Mundo durante muchos años.
Pero además, perteneció al consejo de dirección
de la revista Venezuela Libre (1925), fue editor de la Revista
de Avance (1927-1928) y colaboró con diversas publicaciones.
En 1922, Tallet establece contacto con la avanzada de la intelectualidad
cubana, y junto a ella participa en acciones que sacuden a
la sociedad en la llamada “década crítica”
(1923-1933): la Protesta
de los Trece, la Falange de Acción Cubana, el Grupo
Minorista, el Movimiento de Veteranos y Patriotas, la
Universidad Popular “José Martí”
y la Liga Antimperialista.
Escribe en 1928 “La rumba”, uno de los primeros
textos de la poesía negra, que difundiera internacionalmente
Berta Singerman. Sin embargo, hasta 1951 en que aparece “La
semilla estéril”, no logra ver su poesía
reunida en un libro.
Por su prestigio intelectual, integra, desde su fundación
en 1943, el claustro de profesores de la Escuela Profesional
de Periodismo “Manuel Márquez Sterling”
y en 1959 fue nombrado su director.
Un año después dirige un departamento de Política
Regional en el Ministerio de Relaciones Exteriores y ocho
años más tarde se retira oficialmente del periodismo,
pero mantiene sus colaboraciones con la sección Gazapos
de la revista Bohemia, labor
que comenzó en El Mundo para contribuir a la limpieza
del idioma español.
Evitemos gazapos
Desde el punto de vista personal, de Tallet le queda al autor
de ”Cosas jocosas…” una amistad entrañable
y la admiración por una persona que califica de genial.
Profesionalmente, le trasmitió
y enriqueció ese interés por las raíces
y la limpieza del idioma, labor en la que Carr Parúas
continúa dedicándole todo el tiempo posible.
En el largo período de trabajo juntos, culminaron entre
ambos “Evitemos gazapos y gazapitos”, publicado
en 1985 por la Editorial Letras Cubanas.
Editor en Ciencias Sociales, después en Gente
Nueva y más tarde trabajando en la Editorial Orbe,
es que Fernando conoce a Tallet: “Ya yo tenía
interés por la cuestión del idioma, y Tallet
con sus Gazapos me interesó más sobre el tema.
Empezamos una relación muy fructífera, de una
gran amistad”.
Aunque remiso a reconocerlo, Carr Parúas, continuador
de la obra de Tallet, mantiene su colaboración con
la sección Gazapos de la revista Bohemia, y por más
de un lustro se encargó de la sección de Gazapos
Técnicos en la revista Juventud
Técnica, de la Casa
Editora Abril.
Jubilado ahora, pero jamás retirado, según sus
propias palabras, reeditó por cuarta vez en la edición
17 de la Feria Internacional de Libro, su “Diccionario
de Términos de Escritura Dudosa”, elaborado junto
con su compañera Moralinda del Valle, que junto con
“Cosas jocosas en poesía y prosa de la vida de
José Z. Tallet” está a disposición
del lector acucioso en 44 librerías de la capital cubana.
En cartera aún le queda mucho por hacer, y prepara
cuatro diccionarios: uno sobre Fraseología cubana,
el de la Refranística cubana, otro acerca de los gentilicios
cubanos y uno muy especial sobre cómo denominan en
Cuba las características de las personas.
“En Brasil, dice, con 130 ó 140 millones de habitantes,
un afamado folclorista encontró 50 formas diferentes
para decir morirse, y yo tengo ya más
de 500, en esta islita con 11 millones de habitantes.
“También estamos trabajando en otros cuatro libros,
que quizás salgan primero que los diccionarios, relacionados
con Gazapos generales I y II, un tercero con Cubanismos y
Americanismos, y un cuarto con Gazapos de ciencia y técnica”.
Lector inveterado y trabajador incansable, Carr Parúas
invita a disfrutar de esta obra sobre José Zacarías
Tallet, prominente figura de las letras cubanas, quien en
1981 recibiera la orden Félix Varela, en 1984 el Premio
Nacional de Literatura, a la vez que se le otorgó
el Doctorado Honoris Causa en la Universidad
de La Habana.
Significativo es que por su contribución al periodismo,
mereció la medalla Julius
Fucik, entregada por la Organización Internacional
de Periodistas.
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