| Ellos
te necesitan siempre
Por Isabelle
Son las ocho de la noche y el noticiario
repasa los más recientes acontecimientos sobre el mundo.
Las últimas imágenes muestran a niños
llorosos, con unas pocas carnes pegadas a los huesos y una
irremediable tristeza en la mirada.
No puedes hacer otra cosa que sentirte impotente
ante esa realidad. Estás demasiado lejos como para
hacer algo efectivo por ellos, así que te acuestas
y duermes a pierna suelta.
Nuevamente son las ocho de la noche y otra
vez el noticiario repasa las informaciones. En la habitación
de al lado, tu pequeño de apenas seis o siete años
está a punto de llorar. La tarea de Matemáticas
y la de Español se le han juntado en su cabecita. No
sabe qué responder.
Tú solución es sencilla y
supuestamente educativa: “Hasta que no hagas las tareas
no te levantas de la mesa.” Esa fue tu solución.
Te diste vuelta y no pudiste ver la mirada triste de tu hijo.
Los pucheros no eran por hambre o por la
pérdida de algún familiar. Simplemente, no sabía
hacer las tareas. Tu hijo necesitaba de una comprensión
mínima y ante esa realidad podías y puedes hacer
algo. Es parte de sus derechos.
Ciertamente los días son agotadores.
El transporte, la incomprensión de tu jefe o de la
gente, o simplemente el calor, hacen que estalles ante lo
mínimo o que tu paciencia se colme mucho antes de llegar
a la casa. Sin embargo, tu hijo necesita ser escuchado.
Durante todo el día los mensajes
de los maestros, los amigos y la gente del barrio han sido
su compañía. Llegada la tarde el deseo de compartir,
conversar con mamá, papá o los abuelos es irrefrenable.
Ese es justo tu tiempo. Sentir tu cariño y comprensión
es uno de sus más importantes y necesarios derechos.
No necesitas esperar al Día de la Infancia o que estalle
en llantos ante un problema.
Hoy, en algún momento el reloj marcará
las ocho de la noche. Puede que nuevamente te asaltan las
dolorosas imágenes de la realidad de los niños
en otras partes del planeta. Quizás sea una quimera
hacer algo inmediato por ellos, pero recuerda que a unos metros
de ti, tu hijo, tu sobrino o tu hermanito necesitan de tu
preocupación.
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