| Cuando
se fuma la vida
Por Mariela Pérez Valenzuela
¿Atractivos, fuertes, sexy, independientes?
Múltiples son las interrogantes que surgen acerca del
por qué tantas personas fuman hoy en el mundo, pese
a las advertencias acerca de los daños que ocasiona
a la salud humana, los programas de desintoxicación
existentes e incluso las experiencias de individuos cercanos
que fallecen a causa de enfermedades relacionadas con ese
hábito.
La realidad demuestra que aun cuando muchas personas logran
dejar de fumar con un tratamiento médico y sobre todo
con voluntad, la decisión de llevarse un cigarrillo
a la boca es muy personal.
De ahí que el perjuicio que ocasiona tal adicción,
incluso para los llamadores fumadores pasivos o involuntarios,
constituya una preocupación, al convertirse el tabaquismo
en una epidemia que golpea a todos los grupos sociales y constituye
la primera causa de muerte prevenible en el planeta.
Las cifras son alarmantes: en el mundo todos los días
se aspiran más de 10 millones de cigarrillos por minuto;
en el año 2000 fallecieron 4,8 millones de individuos
por dolencias vinculadas con el tabaquismo y esa cifra podría
elevarse a 10 millones en el 2025.
En el caso particular de Cuba, aun cuando en los últimos
años se aprecia una modesta reducción del número
de consumidores, el porcentaje se mantiene alto, pues el 31,9
por ciento de la población lo hacía en 2001,
frente a un 36,8 por ciento en 1995.
En esta fecha más cercana lo hacían el 41,4
por ciento de los hombres y el 23 por ciento de las mujeres,
según encuestas realizadas a nivel nacional.
La tasa de prevalencia de tabaquismo entre los estudiantes
de Secundaria Básica constituye una preocupación
de las autoridades de salud de la isla, por las consecuencias
que a mediano y largo plazos esa conducta provoca en la salud
de quienes apenas comienzan a vivir y, conscientes o no, reducen
su supervivencia.
Una encuesta mundial llamada Tabaco y Juventud,
que también comprendió a estudiantes de Secundaria
Básica en la ciudad
de La Habana, arrojó que en 2004 la cuarta parte
de esos adolescentes tuvo contacto con el tabaco alguna vez;
el 9,3 por ciento eran fumadores activos y el 9,1, susceptibles
a iniciarse.
En el caso de las mujeres cubanas, la tasa de cáncer
de pulmón es mayor que la observada en países
desarrollados y se advierte un incremento de casos nuevos.
Dada la importancia que las autoridades cubanas conceden a
este grave problema, se han puesto en funcionamiento los centros
comunitarios de salud mental en todos los municipios del país,
en los que se realizan consultas de desintoxicación,
práctica que ya se extiende a las policlínicas.
En todas las áreas de salud hay, con buenos resultados,
algún tipo de tratamiento para inhibir el hábito
de fumar. Además, se mantiene la línea telefónica
confidencial número 103, a la que la población
puede apelar para aclarar dudas.
El tabaquismo no tiene fronteras
¿Son conscientes los fumadores de que cada cigarrillo
acorta en siete minutos su vida? Algunos parecen que no.
El tabaquismo, que afecta por igual a hombres y mujeres de
cualquier edad, tanto en naciones desarrolladas como de escasos
recursos, es responsable del 12 por ciento de la mortalidad
adulta anual; 33 por ciento de las muertes por cáncer;
80-90 por ciento del cáncer de pulmón; 79 por
ciento de las bronquitis crónicas y el enfisema y el
25 por ciento de las cardiopatías.
En el caso de las féminas, el 79 por ciento de los
cánceres se atribuye al tabaquismo, en tanto la exposición
al humo del tabaco incrementa el riesgo de cáncer de
mama.
A su vez, las que toman anticonceptivos orales y fuman, tienen
mayor probabilidad de sufrir trombosis.
El aborto espontáneo, los partos prematuros, el desprendimiento
anticipado de la placenta y la ruptura precoz de las membranas
son riesgos sanitarios atribuibles al consumo durante el embarazo.
¿Actitud responsable?
Cada persona es dueña de su vida. Sin embargo, consciente
o no, cada vez que enciende un cigarro afecta a las personas
que le rodean, ya sea en la casa, en el centro de trabajo,
en lugares públicos como un cine o un restaurante.
No solo los fumadores corren el riesgo de presentar dolencias
en el cerebro, piel, ojos, corazón, tórax, aparato
reproductivo femenino, boca y garganta, entre otras partes
del cuerpo humano, sino también los llamados pasivos
o de segunda mano, que son quienes sin ser adictos, aspiran
el humo de los otros al mantenerse un tiempo en contacto con
ellos.
Los expertos alertan que el humo del tabaco ambiental (HTA),
que afecta tanto a adultos como a niños, contiene más
de cuatro mil compuestos, entre ellos más de 50 carcinógenos,
y otros irritantes y tóxicos como el amoniaco, el monóxido
de carbono y la nicotina.
Por investigaciones se conoce que una de cada cinco muertes
atribuibles al tabaco es ocasionada por el tabaquismo pasivo
y que en aquellas personas expuestas al HTA es mayor el riesgo
de contraer cáncer de pulmón, complicaciones
respiratorias y enfermedades cardiovasculares.
¿El riesgo de morir es menor
al dejar de fumar?
La posibilidad de morir por enfermedades relacionadas con
el hábito de fumar aumenta en la medida en que esa
adicción se prolonga en el tiempo.
Una actitud inteligente es la de dejar el maligno vicio, aunque
sea difícil y muchos se sientan incapaces de lograrlo.
Tal actitud puede cambiar un ciento por ciento la calidad
de vida.
Los especialistas aseguran que 20 minutos después de
dejar de fumar la presión arterial, el ritmo cardíaco
y la temperatura de pies y manos tienden a normalizarse; ocho
horas más tarde la nicotina circulante en la sangre
disminuye a la mitad, y el monóxido de carbono y el
oxigeno en sangre se normalizan.
¿Qué ocurre transcurrido un año de que
usted se llevó el último cigarrillo a la boca?
El riesgo de fallecer por enfermedades cardíacas disminuye
a la mitad, indican las investigaciones.
Cinco años después, la amenaza de las dolencias
cardíacas es similar a la de los no fumadores y la
pulmonar se reduce a la mitad.
Cuando ya usted apenas se acuerda de que durante un tiempo
fumó, ya que pasaron diez años desde que apagó
el último cigarro con su zapato, el riesgo de morir
por cáncer de pulmón es similar a la de quienes
nunca cayeron en el vicio. Se reemplazan las células
pre-cancerígenas y disminuye la incidencia de otros
cánceres.
Cambiar su comportamiento vale la pena, por usted, y por quienes
lo quieren y aprecian. Fumar en nada ayuda.
(Tomado de http://cubahora.co.cu)
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